La atrocidad de los cuatro asesinatos que cometió Bryan Kohberger, un joven criminólogo graduado con honores, paralizó a toda una ciudad en noviembre de 2022. En tan solo 15 minutos apuñaló más de 150 veces a cuatro universitarios que murieron a causa de las heridas, y jamás dio una explicación ante la Justicia.

El 13 de noviembre de 2022 la historia de la comunidad universitaria de Moscow, Idaho, cambió para siempre. La zona era conocida por las reuniones de las fraternidades y no había registros de ningún crimen en los últimos ocho años.
Una residencia de dos pisos ubicada en la calle King Road 1122 se convirtió en la escena de los homicidios de Kaylee Goncalves y Madison Mogen, ambas de 21 años y amigas desde la infancia; y de Xana Kernodle y su novio, Ethan Chapin, de 20 años.
Todos ellos murieron tras ser salvajemente atacados por Kohberger, un joven de 28 años que al momento de los hechos cursaba un doctorado en criminología.
«Una masacre sin sentido»: la condena de Bryan Kohberger y sus únicas tres palabras
Durante un mes y medio no hubo detenidos por el cuádruple homicidio. Las clases se suspendieron, reinó el temor y la incertidumbre en los estudiantes, horrorizados con el caso.
La escena del crimen era caótica, pero meticulosa. Las palabras que usaron los forenses fueron «ataque selectivo». La premeditación quedó demostrada por la ausencia de huellas dactilares y la limpieza posterior de cualquier elemento que pudiera inculparlo.
La única prueba era la funda del arma homicida, un cuchillo Ka-Bar que contenía ADN del presunto asesino. Los investigadores creían que se le había caído durante la huida de la escena cerca de las cuatro de la madrugada.
En el sótano de la residencia había otras dos habitaciones, donde dormían Dylan Mortensen y Bethany Funke, de 21 años, quienes resultaron ser las únicas sobrevivientes.
Bethany declaró ante las autoridades que dormía profundamente y no escuchó ningún ruido desde el sótano. Dylan sí estaba despierta, y lo que vio fue la clave para identificar al asesino.
Oyó quejidos y no supo identificar si eran llantos. Pensó que Ethan y Xana quizá estaban teniendo una discusión de pareja. Luego escuchó una frase dicha por una voz masculina: «Está bien, ahora voy a ayudarte».
Entreabrió la puerta de su habitación y vio a una silueta enmascarada: un hombre que llevaba un pasamontañas negro. No se le veía más que los ojos y unas cejas tupidas, pero con esos dos datos y la descripción de la altura del sospechoso, pudieron crear un identikit.
Sabían que el homicida debía ser alguien con mucha fuerza física, porque el joven Ethan, el único varón que fue asesinado, medía 1.94 metros y era muy atlético.
La policía descubrió que Kohberger había comprado un cuchillo Ka-Bar y una funda unos meses antes. Además, los videos de cámaras de vigilancia registraron un coche blanco idéntico al suyo circulando por la casa de los estudiantes a la hora de los asesinatos.
Aunque no vivía en Moscow, sino en otra ciudad universitaria vecina, su perfil empezaba a encajar como una posibilidad por otros alarmantes motivos. Había estudiado varias escenas del crimen durante su formación como futuro criminólogo y fue profesor auxiliar en varias cátedras.
No tenía antecedentes de violencia y las autoridades no podían pedir una orden de allanamiento de su domicilio. Fueron a su casa y esperaron a que sacara la basura. Analizaron esa bolsa para extraer su ADN, y confirmaron que coincidía con el perfil genético de la funda del cuchillo.
El 30 de diciembre de 2022 Kohberger fue arrestado. Las autoridades se llevaron todos los discos duros de sus computadora y buscaron alguna conexión que explicara de dónde conocía a los cuatro universitarios, pero no encontraron nada.
Cuando el juez Steven Hippler le dio la oportunidad de explicar sus acciones, el acusado dijo solamente tres palabras: «Respetuosamente, me niego». Luego se declaró culpable de los crímenes.
El juez Hippler lo definió como «el peor de los peores» antes de dictar su sentencia. «Estamos ante un cobarde y una masacre sin sentido de cuatro víctimas, y el responsable pasará toda su vida tras las rejas», anticipó.
Fue condenado a cuatro cadenas perpetuas, una por cada estudiante asesinado, sin posibilidad de solicitar libertad condicional. Y se le ordenó el pago de 55.000 dólares a la familia de cada víctima, que disponen de ONGs para honrar la vida de sus hijos y brindan becas universitarias en sus nombres.
Las autopsias de las víctimas y el análisis de un psicólogo forense
El psicólogo forense Gary Brucato examinó las heridas de las cuatro víctimas y los vínculos sociales previos del asesino. En diálogo con el Daily Mail, detalló cuál es su hipótesis sobre los homicidios.
«Creo que esta era una fantasía psicosexual dirigida probablemente a un individuo de la casa», indicó Brucato. El experto cree que el objetivo de Kohberger era Madison Mogen, pero cometió un asesinato en masa al encontrar a los otros tres estudiantes.
«Su inteligencia le falló y no pudo controlar todo como esperaba. Se sobreestimó a sí mismo y subestimó a las mujeres”, remarcó. Sus afirmaciones se basan en los informes que publicaron de las impactantes autopsias.
«Mogen sufrió menos puñaladas que las otras dos mujeres de la casa y su habitación fue la primera que atacó, en el tercer piso», indicó. «Posiblemente tenía fantasías de carácter sexual, pero al ver inesperadamente a Goncalves allí, detuvo sus horribles planes y castigó a las personas que interrumpieron su fantasía», expresó Brucato.
Los forenses determinaron que Mogen sufrió 28 puñaladas en el rostro, el cuello, las extremidades y el pecho. Su amiga recibió al menos 38 puñaladas, además de lesiones por asfixia y contusiones en la cabeza.
«La obsesión de Kohberger parece dirigida hacia las mujeres porque fueron el blanco de ataques cada vez más agresivos, ya que el número de lesiones aumenta y la situación se vuelve cada vez más frenética a medida que se aleja del asesinato inicial. Pierde el control cada vez más, por lo que ataca con mayor intensidad», sostuvo Brucato.
«Las lesiones demuestran mucho ira hacia Kaylee. Creo que Maddie era el objetivo principal y que Kaylee no debía estar allí», detalló. Luego apuñaló a Kernodle más de 50 veces, la cifra más alta de todas, y su novio fue el que menos puñaladas recibió.
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