Un descubrimiento de enorme valor científico volvió a poner a España en el centro de la paleontología mundial. En la provincia de Huesca, investigadores de la Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza localizaron más de 30 huevos de dinosaurio con una antigüedad estimada de 72 millones de años, correspondientes al tramo final del Cretácico Superior.

El hallazgo se produjo en la zona de Loarre, donde los expertos identificaron una extensa área de nidificación utilizada por titanosaurios, gigantes herbívoros de cuello largo que dominaron la región poco antes de la extinción masiva de los dinosaurios.
Aunque el yacimiento se conoce desde 2019, ha vuelto a ser noticia internacional recientemente debido a los análisis detallados realizados entre 2025 y 2026, que confirmaron la presencia de estos huevos.
Además de la cantidad de ejemplares, lo que más sorprendió a los científicos fue el extraordinario estado de conservación de los huevos, muchos de ellos intactos, con las cáscaras bien definidas y dispuestos en agrupaciones que permiten reconstruir cómo eran los nidos.
Dónde se encontraron los huevos y por qué el sitio es clave
El yacimiento se localiza en el prepirineo aragonés, una zona que desde hace años es estudiada por su potencial geológico, pero que hasta ahora solo había aportado restos óseos aislados. El descubrimiento de huevos completos marca un punto de inflexión para la región.
Los fósiles aparecen agrupados en varios nidos, lo que sugiere que los titanosaurios regresaban de manera recurrente a este lugar para reproducirse. Cada huevo tiene unos 20 centímetros de diámetro, una medida coherente con otros hallazgos de saurópodos en Europa.
Según los especialistas, el yacimiento de Loarre podría convertirse en uno de los puntos de anidación más importantes del mundo, tanto por su extensión como por la calidad de los restos preservados.
Qué se sabe sobre los dinosaurios que pusieron los huevos
Los huevos pertenecen a titanosaurios, un grupo de dinosaurios saurópodos herbívoros que podían alcanzar hasta 20 metros de longitud. Se trata de algunos de los animales terrestres más grandes que existieron en la historia del planeta.
Estos dinosaurios habitaron la península ibérica durante el tramo final de la Era Mesozoica y encontraron en la actual Huesca un entorno favorable para la reproducción, con condiciones climáticas y ambientales adecuadas para la incubación.
El estudio de los nidos permitirá avanzar en el conocimiento sobre la biología reproductiva de estos animales, incluyendo si las hembras anidaban en grupo, cómo organizaban los nidos y qué estrategias utilizaban para proteger las puestas.
Cómo fue la excavación y el trabajo científico
El proceso requirió técnicas de alta precisión, ya que los huevos se encontraban integrados en bloques de roca que debieron ser consolidados y extraídos sin dañar las cáscaras. Una vez retirados, los fósiles fueron trasladados a centros especializados para su limpieza y análisis.
Los investigadores destacaron que este hallazgo permitirá datar con mayor exactitud las rocas de la Sierra de Loarre, además de aportar información clave sobre los últimos dinosaurios no avianos que habitaron Europa.
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