Faltan algunos meses para el 11 de junio, fecha del partido inaugural de la Copa Mundial FIFA que se jugará en el Estadio Azteca. Aun así, los mexicanos demostraron que la espera no los tiene sentados.

Por el contrario, numerosas familias de la Ciudad de México mantuvieron vivo el ritmo de la música y el entrenamiento deportivo.
Con miras al Mundial 2026, el gobierno local logró con éxito la clase de fútbol más grande del planeta. Fue este último 15 de marzo en la explanada del Zócalo, donde más de 9.500 personas realizaron ejercicios físicos durante 35 minutos.
«Oficialmente asombrosos»: un entrenamiento con mucho ritmo
El Zócalo, la plaza central de la capital sudamericana, se convirtió este último domingo en una enorme cancha de fútbol. Más de 9.500 personas se reunieron allí para marcar el mencionado récord Guinness.
La inmensa y emblemática plaza, cubierta de pasto artificial, se tornó además en una inmensa bandera mexicana formada por los participantes, hombres y mujeres de todas las edades, que portaron casacas verde, blanco y rojo.
El récord que se debía batir era de 1.038 asistentes, y quedó pulverizado por los ciudadanos de uno de los tres países, junto a Estados Unidos y Canadá, que albergarán a mediados de año el Mundial de fútbol.
«Ingresaron más de 9.500 personas. ¡Son oficialmente asombrosos!», dijo Alfredo Arista, juez de los récords Guinness, al validar la hazaña.
El multitudinario entrenamiento que hizo historia
En la formalmente conocida como plaza de la Constitución se batió la marca a partir de una convocatoria de las autoridades capitalinas en medio del encendido ambiente futbolístico.
Hubo un corto calentamiento para soltar el cuerpo en medio de música alegre antes de arrancar la clase por 35 minutos ininterrumpidos, divididos en seis bloques. Esto último era uno de los requisitos para validar el récord.
«¡Pisa el balón controladito! ¡A tu ritmo!», arengaba el instructor desde un templete. «¡Importantísimo, no dejes de moverte!».
Entre los asistentes había aficionados al deporte más popular, mujeres que por primera vez tocaban un balón, niños vestidos como futbolistas y personas con discapacidades físicas.
«Es la primera vez que pateo un balón, pero me está gustando», dijo a la AFP Norma Estrello, de 49 años y quien toca el violonchelo en una orquesta clásica.
«Dominadas con cada pierna. ¡Izquierda, derecha!», continuaba el instructor al dirigir la clase y subir de intensidad bajo un sol inclemente, mientras una ligera brisa por momentos hacía ondear la bandera monumental de la plaza.
Cerca de los 30 minutos de acción, el sudor ya corría en el rostro de muchos, que por momentos se detenían.
Pero las notas de Cielito lindo, melodía con la que desde la tribuna se arenga a la selección de México, inyectaron energía a los miles de improvisados futbolistas.
«íRegálame diez segundos rápido!», pidió el entrenador cuando el reloj finalmente marcó los 35 minutos. «íSí se pudo, sí se pudo! íMéxico, México!», festejó la multitud.
El otro récord Guinness de México y su tercer desafío monumental
Cuando el representante del los récords Guinness dijo a las miles de personas presentes en el Zócalo que eran, nuevamente, «oficialmente asombrosos», se refería a la marca anterior que alcanzó México.
A fines de febrero de este año, se realizó en el estado de Chiapas una imagen humana de la camiseta de futbol más grande del mundo.
Para ello dijeron presente 4.757 personas, quienes formaron la figura de 48 metros de ancho por 35.5 metros de alto. Asimismo, en la parte del pecho se representó a las 32 entidades federativas como símbolo de unidad nacional.
Y esto no es todo. Las autoridades tienen contemplado un tercer desafío con pasión futbolística. El mismo está programado para finales de mayo en Baja California Sur y consistirá en la realización del mural más grande con talento urbano local.
Con información de AFP.
Prensa Explícita La realidad al desnudo