La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se presentó este martes en los tribunales de Comodoro Py para declarar en el marco de la causa Cuadernos, en una audiencia que se extendió por casi una hora y en la que centró su exposición en cuestionamientos al accionar judicial y denuncias de persecución política.

Desde el inicio, la exmandataria apuntó contra su condena en la causa Vialidad, a la que definió como “una causa emblemática de persecución política”, y sostuvo que se encuentra cumpliendo “una muy injusta condena”. En ese contexto, cuestionó la imparcialidad de jueces y fiscales que intervinieron en ese proceso.
Críticas al Poder Judicial y a la causa
Durante su declaración, Kirchner habló de “jueces mutantes” y mencionó al magistrado Julián Ercolini, al señalar que en 2011 se había declarado incompetente en la causa y que luego revirtió esa decisión durante el gobierno de Mauricio Macri. También puso en duda la imparcialidad del tribunal que la juzgó, al sostener que existía cercanía entre magistrados y funcionarios.
“No hay un solo testigo que haya declarado contra mí”, afirmó, y rechazó la figura de administración fraudulenta, argumentando que su rol como jefa de Estado no encuadra en ese delito.
Al referirse específicamente a la causa Cuadernos, la expresidenta fue aún más dura y calificó el proceso como “un disparate total”, al tiempo que acusó al fallecido juez Claudio Bonadio y al fiscal Carlos Stornelli de haber actuado de manera irregular.
“Estamos ante prácticas mafiosas por parte de jueces y fiscales”, sostuvo, y agregó que el expediente fue “armado entre periodistas, jueces y fiscales”, con el objetivo de construir una acusación en su contra.
Denuncias de irregularidades y presión a empresarios
En otro tramo, Kirchner aseguró que la causa estuvo marcada por detenciones destinadas a presionar a empresarios para que declararan en su contra. Según su relato, quienes se negaron a hacerlo terminaron privados de su libertad.
Además, mencionó el caso del falso abogado Marcelo D’Alessio, al que vinculó con una supuesta red de espionaje y extorsión que, según afirmó, operaba con aval judicial. En ese sentido, citó un fallo de 2025 que describía una asociación ilícita en la que, sostuvo, participaban actores judiciales y mediáticos.
La exmandataria también cuestionó la validez de las pruebas y aseguró que la causa está “llena de irregularidades”, al tiempo que denunció que no solo se la condenó sin pruebas, sino que “se construyeron pruebas para condenar”.
Cuestionamientos al Gobierno
Kirchner también apuntó contra el presidente Javier Milei, al recordar que durante la Asamblea Legislativa habría hecho referencia a su situación judicial. “No hay antecedente de un presidente que anuncie que otro ciudadano va a ir preso en una causa en trámite”, afirmó, y consideró que eso representa una violación al principio de división de poderes.
Crítica estructural al sistema judicial
En un análisis más amplio, la expresidenta vinculó el accionar del Poder Judicial con procesos históricos en América Latina. Señaló que, así como en el pasado existieron golpes de Estado, en la actualidad se produce una “judicialización de la política”.
También cuestionó el funcionamiento del Consejo de la Magistratura, al considerar que genera una lógica corporativa en la que los jueces “se juzgan a sí mismos”, lo que —según sostuvo— contribuye al desprestigio del sistema judicial.
El cierre: fuerte mensaje político
En el final de su exposición, Kirchner volvió a rechazar las acusaciones y reclamó precisiones sobre los hechos que se le imputan. “Que me digan dónde está el dinero y cómo fue que me pagaron”, planteó.
Además, dejó un mensaje de fuerte contenido político:
“Me pueden condenar a 15 o 20 años, puedo morir presa con este Poder Judicial, pero en algún momento esto se va a terminar”, expresó.
La declaración se dio en un contexto de alta tensión política y judicial, y marca un nuevo capítulo en una de las causas más relevantes de los últimos años en la Argentina.
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