El Fondo Monetario Internacional afirmó este jueves que la Argentina afronta hasta ahora “relativamente bien” los efectos de la guerra con Irán porque es «exportador neto» de energía, aunque advirtió sobre el posible impacto de las condiciones financieras globales, mientras “avanzan” las negociaciones para la segunda revisión del programa.

En una conferencia de prensa en Washington, la directora de Comunicaciones del organismo, Julie Kozack, habló durante varios minutos sobre los efectos de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, que ha elevado el precio internacional del petróleo y provocado incertidumbre económica global, y dijo que el impacto real dependerá de la extensión del conflicto y del daño a la infraestructura energética, mientras que el Fondo monitorea cómo afecta a los países más vulnerables.
En el caso argentino, Kozack se refirió a la segunda revisión del programa que está en curso. El equipo técnico del Fondo actualmente elabora con funcionarios de Economía el staff level agreement, el documento con los detalles de cumplimiento de esta etapa, para elevarlo en las próximas semanas al directorio ejecutivo del organismo para que dé la luz verde definitiva.
“El progreso continúa en algunos frentes clave. La colaboración entre el personal del FMI y las autoridades es muy estrecha y adecuada, y las conversaciones avanzan”, dijo Kozack al respecto y señaló que “en las últimas dos semanas, el entorno global se ha vuelto más desafiante con el conflicto en Oriente Medio”.
Sin embargo, la funcionaria señaló que Argentina ha afrontado la situación en Oriente Medio “relativamente bien hasta ahora, especialmente teniendo en cuenta que ahora es un exportador neto de energía”. Y añadió que en 2022, durante el último gran choque de precios energéticos por la guerra entre Rusia y Ucrania, “Argentina era importadora neta de energía, y ahora Argentina es exportadora neta, con 8.000 millones de dólares de petróleo y gas el año pasado”, resaltó.
“Así que esta es una diferencia muy importante”, y agregó que “se esperan mejoras o avances futuros para que Argentina se convierta en exportador neto de energía a mediano plazo. Así que vemos el inicio de una tendencia para Argentina, que obviamente está proporcionando un factor atenuante significativo para la economía argentina”.
Sin embargo, la funcionaria señaló que “la situación es cambiante, incierta” y advirtió que hay “condiciones financieras globales más estrictas», que pueden hacer que el entorno sea “más difícil para todas las economías emergentes e incluso para algunas economías avanzadas”.
Analistas creen que Argentina podría sacar alguna ventaja de esta coyuntura, con oportunidad de potenciar las exportaciones de energía, en el contexto de una suba internacional del petróleo. Pero si el crudo se mantiene en niveles altos, los precios de productos y servicios podrían empujar el alza de la inflación, un escenario que ni el Gobierno ni el Fondo quieren.
Kozack también se refirió a las reformas estructurales: “Las reformas avanzan en múltiples frentes en Argentina para afianzar los avances tempranos en la estabilización que hemos visto” y se refirió particularmente a que el Congreso aprobó semanas atrás la ley laboral.
En otro aspecto importante que se debate en la segunda revisión del programa, Kozack señaló que en Argentina se están llevando a cabo «esfuerzos para reconstruir las reservas internacionales”.
Y remarcó que “El Banco Central ha comprado alrededor de 3.500 millones de dólares en reservas desde principios de año, lo que equivale a unos 70 millones de dólares al día”. Y agregó que “el Tesoro en Argentina emite ahora regularmente bonos en dólares en los mercados locales, y el apetito por estos instrumentos en Argentina ha sido fuerte”.
La acumulación de reservas es una preocupación constante del Fondo. El Banco Central se había comprometido a tener reservas netas por 2.400 millones de dólares al cerrar el cuarto trimestre de 2025, pero esa meta no se alcanzó porque, entre otras cosas, se buscó contener el tipo de cambio en las semanas previas a las elecciones legislativas de octubre. Así, es posible que este incumplimiento obligue al Fondo a conceder un nuevo waiver (perdón) sobre la meta de reservas, como sucedió durante la primera revisión del acuerdo.
Pero en 2026 el Gobierno ha salido a comprar divisas y Kozack reconoció el esfuerzo, resaltando que ya había comprado 3.500 millones.
Respecto a las discusiones sobre la segunda revisión del programa dijo que “continúan” y resaltó que “lo principal aquí es que estamos comprometidos. Las conversaciones avanzan y las reformas buscan afianzar los fuertes avances de estabilización”.
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