La decisión en un acomodado vecindario fue unánime: había que hacer algo respecto a la gran cantidad de jóvenes que se acercan a la acera en la que viven. Vale aclarar que el centro de interés no son los integrantes de las suntuosas casas erigidas allí, sino algo tan bello como la naturaleza.

El cerezo de flores rosas -ubicado en una de las esquinas de la polémica- es el más demandado por quienes quieren sumar pintorescos retratos a sus redes sociales. En ese lugar se concentra entre otros el público con origen japonés que, ansioso por la llegada de la primavera, busca observar ese árbol tan característico de la tierra de sus antepasados.
De hecho, en esta estación Japón celebra el Hanami, una festividad antigua que se basa en contemplar las flores. Sin embargo, el barrio que se convirtió en noticia es el de Nothing Hill, en Londres. En aquel rincón de la capital del Reino Unido se concentran cada año influencers para posar junto al efímero florecer.
El hombre de lentes negros, un nuevo observador
Las pequeñas estrellas del mundo virtual acuden en masa a los barrios elegantes del oeste de Londres, específicamente en este momento de año, en la transición del invierno a la primavera.
Pero ello provoca molestia en algunos residentes, especialmente en quienes están en la calle Stanley Crescent. Es que en una de sus esquinas se encuentra el destacado árbol.
«Cada primavera, esta casa de cerezos en flor en Londres se vuelve viral», señaló un usuario de la red social Threads.
Frente a tal panorama, los propietarios contrataron a un guardia de seguridad privado.
Usando lentes negros y vestido con un chaleco amarillo fluorescente –lo único que le da color a su vestimenta-, el vigilante fue visto de pie bajo un árbol para impedir que la gente se sentara en el muro o entrara en el jardín contiguo.
El propietario que ve el lado positivo
Peter Lee vive en Notting Hill desde hace 47 años. Es uno de los que tiene a su casa entre las más buscadas. Según contó, recibe visitas diarias de personas que la utilizan como telón de fondo para sus fotos en las redes sociales.
Asimismo, este ex diseñador de moda detalló al medio británico DailyMail las particularidades que ello implica. Llegó a ver gente realizando el split (la posición física) frente a sus escaleras y más peligroso aun, haciendo equilibrio sobre una baranda.
«En realidad no me molestan las multitudes. Tengo cámaras, así que me divierte observar sus payasadas», contó el hombre de 80 años.
A pesar de la atención que recibe su hogar, no se muestra disconforme. De hecho, hasta colaboró con algunos influencers guardándoles la ropa.
“En una ocasión, una empresa parecía estar realizando una sesión de fotos completa. Tenían una pequeña carpa para cambiarse de ropa y todo. Dejaron aquí un montón de ropa nueva, con etiquetas y todo. Puse un cartel diciendo que llamaran a mi puerta para recogerla”, reveló.
En cambio, otros propietarios tomaron decisiones más dramáticas. Pintaron de color oscuro la fachada de sus palacetes para quitarles sus llamativos colores y así convertirlas en «menos fotogénicas para Instagram».
Este método de disuasión fue contado por el medio anteriormente mencionado. Su reportero Tom Midlane describió el traspaso de una casa de color morado y otra rosa, que se transformaron al negro de su vecino.
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