El avance de la cultura coreana en Argentina ya no es una tendencia pasajera, sino un mercado consolidado que demanda presencia física de sus ídolos.

Esto quedó demostrado en la edición 2026 de Lollapalooza Argentina, donde por primera vez en la historia del festival se presentó una formación de K-pop, marcando un hito que redefine a Buenos Aires como plaza clave para las potencias de la música asiática.
RIIZE, el grupo que llegó desde Seúl para marcar este precedente, recibió a la prensa con la frescura que los caracteriza. En un encuentro con Clarín, Shotaro, Eunseok, Sungchan, Wonbin, Sohee y Anton reflexionaron sobre lo que significa abrir el mercado local para el género.
Lejos de ser un evento aislado, su paso por el país funcionó como un termómetro real del fenómeno: el sexteto nacido bajo el ala de SM Entertainment -la factoría responsable de otras grandes bandas como EXO y NCT- concluyó su primera incursión en Latinoamérica demostrando que el «pop emocional» tiene un lenguaje universal.
Tras una charla que recorrió desde sus gustos musicales hasta su primer contacto con la cultura local, el grupo dejó en claro que la distancia entre Seúl y el Hipódromo de San Isidro es solo geográfica.
“Es un honor”, afirmó Anton en español, para luego profundizar en coreano sobre la responsabilidad de ser pioneros en el país y que su principal objetivo era generar una buena primera impresión que les permitiera volver al continente en el futuro.
Los rostros de un cambio generacional
A diferencia de las estructuras rígidas del K-pop tradicional, RIIZE apuesta por el «Emotional Pop», una propuesta que busca reflejar vivencias auténticas de la juventud actual. Esta honestidad les permitió una conexión inmediata con la audiencia global; su debut, Get A Guitar, superó el millón de copias vendidas en apenas una semana.
La formación combina madurez escénica y vanguardia técnica. Shotaro (25) y Sungchan (24), con experiencia previa en NCT, aportan la precisión coreográfica fundamental del grupo. La sofisticación visual de Eunseok (24) y el rol de Wonbin (24) como centro artístico y guitarrista, se complementan con la potencia vocal de Sohee (22). El cierre global lo da Anton (21), hijo de un famoso productor y violonchelista profesional, cuya visión moderna ayuda a que el sonido de la banda trascienda fronteras.
El radar musical de RIIZE: de Emilia a Ca7riel
A pesar de la distancia geográfica, los integrantes de RIIZE demostraron estar muy al tanto de la escena musical argentina. El interés de la banda por el mercado argentino no es sólo estratégico, sino también cultural.
Durante las horas de vuelo hacia Buenos Aires, los músicos aprovecharon para sumergirse en la escena urbana local. Shotaro destacó su interés por la música de Emilia Mernes, mencionando hits como Blackout y JETSKI, mientras que Anton reveló estar alineado con el sonido de Paco Amoroso y CA7RIEL.
Esa curiosidad por lo local se tradujo también en el esfuerzo por romper la barrera idiomática. Los integrantes practicaron frases para comunicarse directamente con sus seguidores: desde los clásicos «¡Griten!» y «¡Te amo!» de Sohee, hasta un afectuoso «¡Qué lindas!» que Wonbin y el resto del grupo sumaron a su vocabulario tras notar la efusividad de las fans.
Sin embargo, lo que más los impactó fue el recibimiento en el aeropuerto: confesaron que, apenas bajaron del avión, sintieron un «aire diferente». No sólo por el cambio de estación entre marzo en Corea y Argentina, sino por la energía y la emoción de las fanáticas latinoamericanas que los esperaban.
Un vínculo que recién comienza
El éxito de RIIZE en suelo porteño valida a la Argentina como un mercado receptivo y vital. Para las empresas de entretenimiento coreanas, la respuesta del público local confirmó que el país está listo para recibir giras de estadio y festivales de mayor escala.
Aunque prefirieron no dar detalles sobre sus próximos pasos técnicos o lanzamientos, la promesa quedó flotando en el aire del Hipódromo: la intención de regresar a la Argentina con un espectáculo propio es total.
RIIZE no solo llegó para cumplir con un cronograma de festival, sino para entender por qué Buenos Aires es una plaza mística para los artistas internacionales. El vínculo está sellado, y la puerta para el K-pop en Buenos Aires, más abierta que nunca.
Con el «pop emocional» como bandera y la humildad de quienes saben que están haciendo historia, el sexteto selló una primera visita que promete ser solo el capítulo inicial de una larga relación con el público argentino.
Prensa Explícita La realidad al desnudo