Un enfermero de 44 años fue hallado muerto este viernes en su departamento del barrio de Palermo. La Policía de la Ciudad acudió al lugar tras el requerimiento de su hermana, quien había viajado desde Gualeguaychú al no tener noticias de él desde hacía tres días. Junto al cuerpo, los investigadores encontraron ampollas con fentanilo y propofol, una jeringa y guantes de látex, por lo que las sustancias están siendo peritadas para determinar su origen.

Según fuentes consultadas por Clarín, sorprendió la gran cantidad de frascos de vidrio con diversas drogas controladas que el hombre tenía en su poder en el inmueble ubicado en la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2400. Sin embargo, indicaron que solo cuatro ampollas estaban abiertas y contenían fentanilo y midazolam, dos potentes anestésicos de uso hospitalario.
El hallazgo se produjo cerca de las 16:10, cuando la policía respondió al llamado de la hermana, quien explicó que desde el 30 de marzo no podía comunicarse con su hermano. Con la colaboración de la propietaria del departamento, utilizaron una copia de la llave para ingresar y encontraron al hombre fallecido, sentado en una silla del comedor.
Además, los investigadores hallaron tres teléfonos celulares, jeringas, guantes de látex y una amplia variedad de drogas como propofol, lidocaína, difenhidramina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metoclopramida, diazepam y ketorolaco, entre otras. Se trata en general de ansiolíticos, analgésicos y anestésicos en presentaciones no comerciales ni de venta libre.
El caso está a cargo del fiscal Nacional en lo Criminal y Correccional 21, Carlos Alberto Vasser, con el apoyo de la Policía de la Ciudad. Esta última llevó a cabo las pericias durante la noche y se encargó del traslado del cuerpo a la morgue, donde se realizará la autopsia para determinar las causas y la mecánica de la muerte.
El hallazgo se produce en un contexto de conmoción, similar al que generaron las revelaciones sobre la muerte de un anestesista en febrero pasado en otro sector de Palermo, tras una fiesta donde se consumieron drogas controladas obtenidas por profesionales de la salud que trabajan en hospitales y clínicas de la Ciudad de Buenos Aires.
Las fuentes añadieron que el cuerpo del enfermero fue encontrado sentado en una silla, con el torso apoyado sobre la mesa del comedor. Los médicos que practicarán la autopsia buscarán determinar la data exacta de la muerte.
La investigación se realiza en paralelo a la causa abierta por la muerte de Alejandro Zalazar, un médico residente de 29 años en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, el Hospital Rivadavia y la Fundación Favaloro. Zalazar fue hallado muerto el 20 de febrero, en un caso que aborda el fiscal Eduardo Cubría y el juez Santiago Bignone. La investigación apunta a una aparente fiesta vinculada al consumo de fentanilo y propofol, dos anestésicos que faltaban en el Hospital Italiano. Al momento de su hallazgo, Zalazar tenía una vía intravenosa conectada en el pie, presuntamente usada para la administración de estas sustancias.
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