El mercado mundial de carne vacuna experimenta una transformación estructural, con una creciente proporción de la producción destinada al comercio internacional. En las últimas dos décadas, el crecimiento del comercio global ha superado ampliamente al incremento de la producción, configurando un escenario en el que la demanda externa determina el ritmo del sector.

En este contexto, China se posiciona nuevamente como el principal actor del mercado. Con importaciones récord en los primeros meses del año y un rápido consumo de las cuotas asignadas, el gigante asiático genera expectativas de escasez para el segundo semestre, lo que podría provocar nuevas subas en los precios y abrir oportunidades para países exportadores como Argentina.
Desde el año 2000, la producción mundial de carne vacuna ha crecido apenas un 22%, mientras que el comercio internacional se ha incrementado en un 129%.
Una proporción creciente de la producción global se destina al mercado internacional
En prácticamente todos los países exportadores de carne vacuna, incluido Brasil, el consumo per cápita de carne bovina ha disminuido en los últimos veinte años. La producción mundial de carne bovina crece más lentamente que la demanda global, y las necesidades de los nuevos mercados compradores se satisfacen con los excedentes que poseen un reducido grupo de países con saldo exportable, quienes aprovechan el favorable momento del mercado internacional.
En el año 2000, solamente el 11% de la producción mundial de carne vacuna se orientaba al comercio exterior; en la actualidad esa cifra ha aumentado al 22% y se proyecta que continúe en ascenso durante los próximos años. El avance de la globalización —aunque actualmente amenazado— entre 2000 y 2025 ha impulsado este notable incremento en el comercio global de carne.
La demanda internacional es tan fuerte que puede transformar rápidamente a países sin tradición exportadora en actores netos del comercio mundial, como ocurrió con Bolivia, que en 2025 exportó 150 mil toneladas equivalentes res con hueso. Por su parte, la Unión Europea, tradicional importadora, hoy exporta más carne y ganado en pie del que importa.
Entre 2000 y la fecha, mientras la producción global de carne vacuna creció un 22%, la producción de cerdo aumentó un 44%, la carne aviar un 119% y la proveniente de la acuicultura —incluido el “pescado de pileta”— un 199%. En contraste, la pesca extractiva tradicional (mares, ríos y océanos) se encuentra estancada desde hace varios años.
Récord de importaciones de carne vacuna de China en el primer bimestre de 2026
En enero y febrero, China importó 628 mil toneladas de carne vacuna, un 34% más que en el mismo período del año anterior, por un valor aproximado de 3.800 millones de dólares, lo que representa un aumento del 45%.
Este volumen equivale al 23% del cupo total de importación establecido para todo 2026, fijado en 2,69 millones de toneladas.
Australia y Brasil introdujeron en el mercado chino durante los dos primeros meses importantes volúmenes de carne almacenados en depósitos, puertos o barcos, pendientes a la publicación de la política de “salvaguardia” del gobierno chino. Esto llevó a que Brasil utilizara el 34% de su cuota anual en solo dos meses, mientras que Australia alcanzó el 36% del cupo asignado en el mismo período.
En contraste, Argentina utilizó solo el 20% de su cuota en enero-febrero, Uruguay el 11% y Nueva Zelanda el 9%, por lo que estos países contarán con mayor capacidad de acción durante el segundo semestre.
De mantenerse el ritmo actual, Australia y Brasil agotarán sus cuotas anticipadamente, alrededor de agosto o septiembre, coincidiendo con un aumento estacional en las compras chinas debido a las celebraciones del Año Nuevo Lunar.
El mercado anticipa que, al finalizar las cuotas de Australia y Brasil, se producirá una fuerte escasez que impulsará nuevamente al alza los precios de importación. Desde comienzos de año, los precios pagados por China han aumentado entre un 20% y un 25%, generando un clima de incertidumbre entre los importadores, que se encuentran en “modo pánico” ante una cuota total de importación reducida y que, por un error de cálculo, se está consumiendo prematuramente.
Durante los primeros dos meses de 2026, el 59% del volumen de carne bovina importado por China provino de Brasil, el 16% de Argentina, el 12% de Australia, el 6% de Uruguay y el 6% de Nueva Zelanda.
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