Las repercusiones por los incidentes ocurridos en el clásico aragonés entre Huesca y Zaragoza continúan en aumento. Tras la violenta agresión del arquero argentino Esteban Andrada a Jorge Pulido en El Alcoraz, la jornada siguiente dejó evidentes secuelas en el rostro del defensor y un marcado hermetismo en el club maño, mientras se analizan los posibles alcances de una sanción que podría marcar un precedente en el fútbol español.

El incidente ocurrió en el quinto minuto de descuento del segundo tiempo, con Huesca ganando 1-0 gracias a un gol de Óscar Sielva. Durante una revisión del VAR por una jugada en el área local, Andrada —quien ya había sido amonestado y detenido un penal en el primer tiempo— reaccionó ante un comentario de Pulido al árbitro y lo empujó.
Tras recibir la segunda tarjeta amarilla y ser expulsado, el ex arquero de Boca y Lanús, de 35 años, perdió el control: corrió hacia el capitán de Huesca y le propinó un golpe de derecha en el rostro que lo derribó inmediatamente. La agresión desencadenó una batalla campal que requirió la intervención de las fuerzas de seguridad y terminó con expulsiones adicionales: Tasende (Zaragoza) y Dani Jiménez (Huesca), este último por agredir a Andrada.
En el regreso a los entrenamientos del Huesca, Pulido mostró marcas visibles en el rostro, incluyendo una fuerte inflamación en el pómulo izquierdo y un hematoma en el ojo, consecuencia directa del golpe recibido. En Zaragoza, el plantel trabajó bajo estrictas medidas de privacidad: los titulares, incluido Andrada, realizaron tareas de recuperación en el gimnasio con las persianas bajadas para evitar exposiciones mediáticas.
El informe arbitral del juez Dámaso Arcediano Monescillo es contundente. Según el reglamento de la Federación Española, Andrada podría recibir una suspensión de entre 4 y 12 partidos. En el ambiente futbolístico, se establece un paralelismo con el caso del portero argentino Germán “Mono” Burgos, sancionado en 1999 con 11 partidos por una agresión similar a un jugador del Espanyol.
Aunque Andrada, que llegó a Zaragoza a préstamo del Monterrey de México, expresó públicamente su arrepentimiento y pidió disculpas a Pulido, tanto el club como el entrenador David Navarro fueron críticos con su conducta. Navarro afirmó: “Hay líneas que no se pueden traspasar”, mientras que la institución estudia posibles sanciones internas adicionales a las que imponga La Liga. Es probable que el arquero no vuelva a vestir la camiseta del club maño.
En el aspecto deportivo, Zaragoza afrontará el tramo final de la temporada en Segunda División sin su arquero titular. Las opciones principales para reemplazarlo serán Adrián Rodríguez y el juvenil Calavia, en un contexto donde el descenso a la Primera RFEF acecha al equipo.
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