La suspensión por parte de China a uno de los principales frigoríficos exportadores de carne vacuna argentina, ArreBeef, activó un protocolo de investigación y gestión por parte de SENASA (Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria), la Cancillería y la Secretaría de Agricultura, encaminado para aclarar y resolver la situación, que afecta sólo a un container de 22 toneladas, pero genera inquietud en esa cadena productiva y en las áreas de comercio exterior del Gobierno.

El hecho concreto es que la Aduana de China (GACC, por su sigla en inglés, General Administration of Customs China) informó el jueves 19 que había detectado cloranfenicol, un antibiótico de amplio espectro, en un embarque de carne vacuna proveniente de Argentina, precisamente del frigorífico que ArreBeef tiene en Pérez Millán, partido de Ramallo, en el noreste bonaerense.
Inmediatamente, la agregaduría agrícola argentina en Beijing comunicó el incidente y el viernes 20 se realizó una reunión entre las autoridades de SENASA y los especialistas de Sanidad Animal, de Inocuidad y representantes de la empresa que manifestaron sentirse debidamente respaldados por los funcionarios.
En función del sistema de trazabilidad y control que tiene implementado SENASA se están realizando las investigaciones del caso y se está cruzando la información con las autoridades chinas para entender cómo puede haber habido rastros de cloranfenicol, un antibiótico prohibido en la Argentina desde 1995 para uso en animales producidos para consumo de carne. Se permite su uso en mascotas e incluso en humanos con la receta correspondiente, pero la prohibición en ganadería se debe a efectos secundarios como diarrea.
Las hipótesis primigenias desde el punto de vista técnico suponen que puede ser un eventual falso positivo, o una derivación de otra sustancia similar. De cualquier modo, la estrategia de defensa del sistema agroalimentario argentino se armó como una férrea oposición, en base al sistema de trazabilidad y control de Senasa, que prohíbe ese antibiótico en animales de abasto (bovinos, cerdos, aves) debido a sus riesgos para la salud humana.
Con una presentación formal ante China que incluye información sobre el programa nacional de controles sobre residuos en carnes como garantía de salubridad e inocuidad, se trabajó todo el fin de semana largo (las actuaciones rápidas favorecen las resoluciones, claro) y ahora se esperan más precisiones de parte del GACC sobre el lote afectado, de manera de poder hacer la trazabilidad hasta el campo donde se criaron los animales, una posibilidad que el sistema permite para estos casos.
La expectativa es demostrar, eventualmente incluso con un viaje a China, que puede quedar superado el incidente, como ya pasó en 2016, luego de que el mismo antibiótico fue detectado en otro embarque argentino, en aquel caso proveniente de Ecocarnes.
Como el GACC determinó que no iba a permitir más embarques provenientes de la planta de faena de Pérez Millán a partir de esa fecha, las gestiones diplomáticas apuntan a dos objetivos prioritarios: primero, limitar el caso al container señalado, sin que afecte a embarques que en estos días navegan hacia la potencia oriental y fueron despachados antes del 19, fecha desde la cual rige la suspensión para ese frigorífico; y a la par de ello, se busca levantar la restricción a la brevedad posible.
El contexto de la situación es que China está profundizando las restricciones en sus importaciones, como también pasó recientemente en embarques de soja argentina en los que detectaron restos de malezas, y los efectos incluyen a muchos países. Una lectura “político-comercial” sugiere que es «una manera de dar señales internas a sus productores agropecuarios», que han manifestado temores por el ingreso masivo de productos agroalimentarios que generan dudas sobre el futuro rural en China.
Respecto del impacto del caso sobre la empresa afectada, vale aclarar que posee otra planta de faena CAIBER (ex Finexcor) en Quilmes, desde donde puede seguir operando para embarques a China o a otros destinos, con lo cual la situación está lejos de tener un efecto grave para ArreBeef.
Y en relación a las fuentes de empleo de la planta de Pérez Millán, conocedores de la dinámica histórica de ArreBeef indicaron que allí trabajan 900 personas en relación de dependencia y otras 400 con contratos formalizados pero temporales, que cada año se van activando en función del ritmo de faena. Explicaron que durante los últimos meses hubo una merma de faena y ese es el motivo por el cual bajaron estacionalmente las contrataciones de empleo temporal.
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