
El consumo masivo sigue sin reaccionar y volvió a mostrar señales de debilidad en el arranque de 2026: en enero, las ventas en los supermercados cayeron un 1,2% en comparación con el mismo mes del año anterior y a precios constantes -sin contar el efecto de la inflación-; mientras que en los centros de compras (shoppings) la baja fue de 0,1% interanual.

En los supermercados, el principal termómetro del consumo masivo, las ventas retrocedieron 1,5% respecto de diciembre en la medición desestacionalizada, que no toma en cuenta que se aceleran las compras el último mes de cada año.
Con un rebote en los precios en los últimos meses, se redujo el consumo cotidiano de productos básicos como alimentos, bebidas y artículos de limpieza y almacén.
Una dinámica similar se observó en los centros de compras. Allí, las ventas también mostraron un leve descenso en términos reales: -0,1% interanual en enero. Aunque el retroceso es menor que en supermercados, confirma que el consumo no logra despegar ni siquiera en rubros más vinculados al gasto discrecional, como indumentaria o esparcimiento.
Detrás de estos números aparece un cambio en el comportamiento de los consumidores. Hay compras más espaciadas, mayor búsqueda de promociones y un uso más intensivo del crédito o los pagos digitales para sostener el gasto.
En este contexto, los autoservicios mayoristas muestran una dinámica distinta. A diferencia de los supermercados y shoppings, registraron un leve crecimiento real de 1,3% interanual en enero.
El dato sugiere que muchos hogares están optando por comprar en volumen o buscar precios más bajos, en un escenario donde el consumo sigue condicionado por la pérdida de poder adquisitivo.
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