Adorni vs. Bullrich: tensión en el oficialismo por la comparecencia en el Senado
El jefe de Gabinete confirmó que se presentará el 2 de julio para dar su informe de gestión, pero desde la bancada libertaria le piden que se baje de la citación. El desconcierto interno evidencia grietas en La Libertad Avanza.
Mientras el Gobierno intenta blindar a Manuel Adorni de una posible interpelación en el Senado, surge una nueva grieta interna que pone en evidencia las contradicciones del oficialismo. Patricia Bullrich, presidenta del bloque libertario en Diputados, aseguró que el jefe de Gabinete no concurriría a la Cámara alta para presentar su informe de gestión. Sin embargo, Adorni desmintió públicamente esta versión a través de sus redes sociales, confirmando que se presentaría el próximo 2 de julio tal como marca la Constitución Nacional. El episodio evidencia no solo una falta de coordinación interna, sino también tensiones políticas que podrían complicar la gobernanza de Javier Milei en el Congreso.
Los movimientos en torno a Adorni responden a una estrategia más amplia del Gobierno para evitar que la oposición peronista avance con una interpelación que podría derivar en una moción de censura y su remoción del cargo. El funcionario enfrenta investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito, lo que ha intensificado los ataques de la oposición. Para frenarlos, La Libertad Avanza logró esquivar una interpelación en Diputados hace poco tiempo, pero la situación en la Cámara alta resulta más compleja. Allí, cualquier sesión convocada para avanzar con proyectos oficialistas podría ser aprovechada por el bloque opositor para insistir con su citación, lo que obligaría a los aliados del Gobierno a defender públicamente al jefe de Gabinete en medio de controversias que prefieren mantener bajo perfil.
La presión sobre Adorni se intensificó aún más cuando Victoria Villarruel intervino en el debate recordando que el jefe de Gabinete no presenta su informe desde que asumiera el cargo en noviembre. La vicepresidenta instó al funcionario a cumplir con su obligación constitucional durante el mes en curso, antes de que venza el plazo legal. Este martes se confirmó que habrá una sesión en el Senado para el próximo jueves, donde se tratará la ley de "inviolabilidad de propiedad privada" y varios pliegos judiciales, lo que abre la posibilidad cierta de que el tema de la interpelación vuelva a la agenda. La combinación de presiones internas y externas generó el caos que terminó con Bullrich negando la presencia de Adorni y el propio funcionario saliendo a desmentirla.
Para contener la crisis, el Gobierno desplegó una batería de medidas que revelan la magnitud de la amenaza que representa una posible censura. En primer lugar, se confirmó que todos los diputados de La Libertad Avanza asistirán a la Comisión de Asuntos Constitucionales que revisará los proyectos de interpelación, un gesto de respaldo que busca impedir que la oposición consiga el quórum necesario. Además, Adorni se reunió junto con Karina Milei y el ministro Diego Santilli con la totalidad de los senadores libertarios, exceptuando a Bullrich. En estos encuentros, el oficialismo ratificó su apoyo al jefe de Gabinete y coordinó la estrategia legislativa para los próximos meses. La propia Jefatura de Gabinete difundió información sobre estas reuniones, aunque Adorni evitó protagonizar la comunicación desde su perfil personal, una decisión que sugiere cierta prudencia ante la controversia que rodea su figura.
El desconcierto entre Bullrich y Adorni toca un punto sensible dentro del Gobierno: la debilidad institucional del oficialismo en el Congreso y las fracturas entre sus diferentes espacios. Mientras que Bullrich maniobra para contener los daños políticos sacando al jefe de Gabinete de la vista pública, Adorni insiste en cumplir con sus obligaciones constitucionales. Las reuniones con senadores y los mensajes cruzados demuestran que La Libertad Avanza aún no logra articular una respuesta unificada a los embates de la oposición. Con el vencimiento de los plazos constitucionales cada vez más cercano y la sesión del Senado programada para esta semana, es probable que el tema llegue de todas formas a debate, poniendo nuevamente en primer plano la vulnerabilidad política del Gobierno en la Cámara alta.



