Costa Ankenbrand asume la conducción radical y marca distancia con Milei y el justicialismo
La diputada provincial encabezará el Comité Capital de la UCR e impulsará una estrategia de oposición independiente, crítica con el Gobierno libertario y diferenciada del peronismo.
Con la reapertura de la histórica sede partidaria ubicada en calle Güemes, el radicalismo formoseño vivió ayer una jornada de fuerte contenido político e institucional que marcó el inicio de una nueva etapa en la conducción local. Ana Costa Ankenbrand, diputada provincial, asumió formalmente la dirección del Comité Capital ante dirigentes históricos, militancia de diferentes generaciones y vecinos que abarrotaron el emblemático edificio. El acto no fue solo una ceremonia de protocolo: funcionó como plataforma para que la nueva titular del espacio radical trazara los lineamientos de su gestión y redefiniera la identidad política de la UCR en el actual contexto nacional y provincial.
Durante su discurso, Costa Ankenbrand enfatizó la necesidad de transformar la sede en un espacio genuino de participación y debate político. Convocó a todos los sectores del partido y a la comunidad en general a recuperar el rol histórico del comité como "corazón político del radicalismo formoseño". Su mensaje fue directo: las puertas deben permanecer abiertas para que cada afiliado pueda involucrarse activamente en las decisiones partidarias. Esta propuesta de apertura no es menor en un contexto donde muchas estructuras políticas tradicionales han visto menguar su relevancia institucional y su capacidad de convocatoria.
Uno de los ejes centrales de la alocución giró en torno a la necesidad de que la política supere el mero diagnóstico de problemas y se traduzca en soluciones concretas para la ciudadanía. Costa Ankenbrand hizo énfasis en la misión histórica del radicalismo: enfrentar los privilegios y ampliar derechos. En ese sentido, cuestionó severamente la gestión económica y social del Gobierno nacional liderado por Javier Milei. Criticó especialmente los recortes presupuestarios que afectan áreas estratégicas como educación, ciencia y políticas sociales. La legisladora trazó una línea clara entre los principios republicanos que defiende la UCR y los postulados libertarios del oficialismo, rechazando categóricamente la idea de que el mercado sea quien determine quién merece oportunidades en el país.
La diputada fue particularmente crítica respecto a cómo se ha deteriorado el debate público nacional. Denunció la degradación de las formas institucionales en el ejercicio de la política y rechazó la conversión de la actividad política en "un espectáculo de agresiones", en referencia implícita a las prácticas del Gobierno actual. Su propuesta es contrapuesta: recuperar la institucionalidad, el respeto por el que piensa distinto y construir políticas que garanticen que ningún argentino quede "librado a su suerte". En este punto, Costa Ankenbrand reivindicó las figuras históricas del radicalismo como Yrigoyen, Illia y Alfonsín como referentes de una forma diferente de entender la política y el Estado.
Pero quizá la frase más resonante de su intervención fue aquella que sintetiza la estrategia política que impulsará desde su nueva función: "Ni justicialistas ni mileístas: radicales". Con esa declaración, la legisladora provincial marcó la autonomía del espacio radical frente a los dos bloques mayoritarios del escenario nacional y local. Se trata de una apuesta clara por diferenciarse tanto del peronismo como del libertarianismo, posicionando a la UCR como una tercera vía con propuestas propias, equipos de gestión y proyectos viables para gobernar. Este posicionamiento responde a una estrategia de construcción de una alternativa electoral competitiva que logre consolidar al radicalismo como una opción realmente distinta.
Costa Ankenbrand también adelantó que su gestión al frente del Comité Capital tendrá un perfil de fiscalización permanente de las acciones gubernamentales y de presentación de propuestas alternativas. Prometió ser "una oposición firme cuando haya que denunciar injusticias y defender las instituciones", pero desde una perspectiva constructiva, no meramente obstruccionista. Hacia el cierre del acto, hizo un llamado inclusivo a la unidad del arco radical, convocando tanto a militantes históricos como a nuevas generaciones de activistas para conformar un frente competitivo de cara a los próximos turnos institucionales. El desafío que asume la nueva conducción es considerable: reposicionar al radicalismo como espacio de relevancia política en Formosa en un contexto nacional de volatilidad electoral y fragmentación partidaria.



