▶ ÚLTIMO
Nacional 📅 15 Jul. 2026

De socio principal a actor marginal: cómo Inglaterra perdió relevancia en el comercio argentino

En un siglo, Reino Unido pasó de concentrar casi la cuarta parte de nuestras exportaciones a representar menos del 1%. El análisis de cien años de relaciones comerciales revela un colapso sin precedentes.

De socio principal a actor marginal: cómo Inglaterra perdió relevancia en el comercio argentino

La relación comercial entre Argentina e Inglaterra atravesó una de las transformaciones más dramáticas en la historia económica nacional. Lo que fue una alianza de poder económico hace exactamente un siglo se convirtió en un vínculo prácticamente irrelevante en las transacciones internacionales actuales. El contraste es tan marcado que resulta casi incomparable: donde antes existía una dependencia mutua innegable, hoy apenas queda un recuerdo difuso de aquella bonanza comercial.

Los registros de comercio exterior que reposan en los archivos del INDEC pintan un retrato inequívoco de este declive. En 1925, el Reino Unido se posicionaba como el principal socio comercial de Argentina, absorbiendo el 24 por ciento de nuestras exportaciones y proveyendo el 25,3 por ciento de las importaciones que el país demandaba. Esos números reflejaban una realidad: la economía argentina estaba estructurada alrededor del modelo agroexportador, y los británicos eran los compradores y proveedores privilegiados. Era la época en que la riqueza generada por el agro llegaba directamente a las arcas británicas, consolidando una dependencia que parecería eterna.

Sin embargo, cien años después, la fotografía es completamente distinta. Los datos correspondientes a 2025 revelan que el Reino Unido apenas concentra el 0,7 por ciento tanto de las exportaciones como de las importaciones argentinas. Una caída de 23,3 puntos porcentuales en exportaciones y 22,7 puntos en importaciones. Ningún otro país experimentó una pérdida de relevancia comercial tan profunda y sostenida. Portugal y sus antiguas colonias se acercaron con una caída de 23 puntos en ventas al exterior, pero incluso esa cifra no alcanza la magnitud del retroceso británico. Francia y Bélgica, otros actores europeos tradicionales, también vieron reducir su participación, pero de manera mucho más moderada.

Daniel Schteingart, Director de Desarrollo Productivo en la fundación Fundar, ofrece perspectivas adicionales que enriquecen este análisis. Según el especialista, la participación británica llegó a su máximo esplendor durante la década de 1940, cuando demandaba el 40 por ciento de todo aquello que Argentina exportaba al mundo. Ese volumen de compras británicas reflejaba la importancia estratégica que tenía el país en el comercio internacional de posguerra. Pero el fin de la Segunda Guerra Mundial marcó un punto de inflexión irreversible. Ya en 1981, apenas antes del conflicto de Malvinas, Inglaterra representaba apenas el 2 por ciento del comercio bilateral. Hoy, como mencionamos, no llega ni al 1 por ciento. El descenso ha sido constante, imparable y casi inexorable.

¿Quiénes ocuparon el espacio que dejó Inglaterra vacío? Schteingart identifica un corrimiento gradual pero definitivo hacia nuevos socios. Estados Unidos fue el primero en disputar y ganar posiciones en el comercio argentino. Luego llegó Brasil, especialmente durante los años 90 cuando el MERCOSUR comenzó a redefinir la geografía comercial del Cono Sur. Posteriormente, Asia entró con fuerza arrolladora: China, Vietnam, India e Indonesia se convirtieron en destinos cada vez más importantes para las exportaciones locales. Incluso países africanos como Argelia ganaron relevancia en el tablero de intercambios.

Un estudio realizado en 2022 por Leonardo Park y Gabriel Scattolo profundiza en este cambio de paradigma. Al comparar los patrones de exportación entre 1962-1966 y 2017-2021, los investigadores subrayan la pérdida dramática de Europa como socio comercial de Argentina. Simultáneamente, constatan que Brasil, China, Vietnam, India e Indonesia son los países que más incrementaron su participación en nuestros envíos al exterior. Esto no es casual: refleja el auge de Asia como destino predominante y el fortalecimiento de los lazos regionales sudamericanos a través de mecanismos como el MERCOSUR, que catapultó a Brasil desde una posición secundaria en los 60 a un actor preponderante en los 90 y 2000.

En materia de importaciones, el patrón se repite con variaciones. China, Brasil, Paraguay y Tailandia ganaron terreno, mientras que potencias industriales clásicas como Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Alemania y Francia vieron erosionarse su capacidad de proveedores. Vale destacar el caso especial de Bolivia, que durante varios años ocupó un lugar significativo como proveedor de gas natural, demostrando cómo las necesidades energéticas del país también reorientaron el mapa de dependencias comerciales.

Lo que emerge de este análisis histórico es un fenómeno más amplio: las potencias industriales tradicionales perdieron protagonismo mientras que los países en desarrollo, particularmente en Asia y América Latina, ganaron relevancia exponencial. Este reordenamiento no es exclusivo de Argentina. Refleja transformaciones más profundas en la economía global: el desplazamiento del poder económico hacia nuevos polos, la fragmentación de cadenas de valor, y la reconfiguración de las ventajas comparativas. Inglaterra, antaño gigante comercial que dominaba los mercados mundiales desde su posición hegemónica, se convirtió en un actor marginal en el comercio argentino, un símbolo tangible del fin de una era y del nacimiento de un nuevo orden económico internacional.

Noticias relacionadas