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Formosa 📅 23 Jun. 2026

El norte productivo reclama: rutas destruidas, vaciamiento estatal y urgencia de respuestas

La Confederación Rural Argentina recorrió Formosa y el Chaco para relevar la crisis de infraestructura vial y el deterioro de organismos técnicos que afectan la competitividad de productores del interior.

El norte productivo reclama: rutas destruidas, vaciamiento estatal y urgencia de respuestas

Las rutas nacionales hechas un desastre, el estado de abandono de organismos clave para el sector productivo y una carga fiscal asfixiante. Este es el retrato que trajo de vuelta la Confederación Rural Argentina tras recorrer el norte del país, visitando Formosa y Chaco para escuchar de boca de los productores cuáles son sus principales preocupaciones. El diagnóstico no deja lugar para el optimismo: el interior productivo está en crisis y exige respuestas concretas del Estado.

Guillermo Martínez Balbis, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Formosa (CHAFOR) e integrante de la Comisión Directiva de CRA, fue quien coordinó esta gira territorial que buscaba alejarse de los escritorios y llegar donde realmente está el problema. "Habitualmente estos eventos se hacen volando de un lado a otro, pero nosotros quisimos bajarnos en cada rural, hablar con los productores en el terreno, ver con nuestros propios ojos lo que ellos relatan todos los días", explicó el dirigente. El itinerario los llevó por Presidencia Pila, Machagai, Villa Ángela, Villa Berthet, Pirané, Fontana y General Güemes, un trayecto que funcionó como termómetro de la realidad del sector agropecuario norteño.

Lo que encontraron en el camino fue devastador. La ruta nacional 14 —la autopista que conecta el norte con el resto del país— está en condiciones deplorables. "No estamos hablando solo de rutas provinciales", aclaró Martínez Balbis, "sino de rutas nacionales que son arterias vitales para la economía regional". La ruta nacional 86 y la ruta 95 también se encuentran en estado crítico, con baches, superficies deterioradas y tramos prácticamente intransitables. El impacto económico es directo: los costos de transporte se han disparado de manera "infernal", según el dirigente rural. Los camioneros reportan gastos adicionales en cubiertas y neumáticos, demoras significativas en entregas, y pérdidas económicas que terminan afectando a todos los actores de la cadena productiva, desde ganaderos hasta productores de granos. Incluso hay un fantasma que recorre la provincia: la autopista inconclusa hacia el oeste formoseño, con tan solo 30 kilómetros faltando para completar la obra. "Me agarra una angustia verla así, paralizada", confesó Balbis, reflejando la frustración de quienes dependen de esa infraestructura.

Pero la infraestructura vial no es el único dolor de cabeza. El vaciamiento de organismos técnicos que históricamente estuvieron cerca del productor representa otra amenaza para la competitividad del sector. El Senasa carece de insumos básicos, vehículos para realizar tareas de fiscalización y personal en el interior que sea proporcional a las demandas reales. El INTA, por su parte, sufre un proceso de desmantelamiento que el dirigente califica como injustificado. "Se utiliza la excusa de que hay un edificio en Buenos Aires muy valioso —que vale 6 o 7 millones de dólares— para justificar el desarmadijo de estructuras territoriales", cuestionó Martínez Balbis. Estos organismos son fundamentales para brindar asesoramiento técnico, control sanitario y promoción de la productividad, servicios que no pueden reemplazarse fácilmente con medidas fiscales que terminen perjudicando al productor medio.

El dirigente fue enfático en aclarar que estos reclamos no responden a afinidades políticas. "La Confederación Rural no tiene un accionar político partidario", subrayó. El problema es transversal y afecta a cualquiera que transite esas rutas o dependa de esos servicios. Desde productores agropecuarios hasta transportistas, pequeños comerciantes y ciudadanos comunes sufren las consecuencias. Formosa enfrenta un desafío competitivo importante frente a otras provincias: mientras que la infraestructura se deteriora y los organismos técnicos se debilitan, la presión fiscal se mantiene alta. "Cuando hablamos de competitividad, estamos hablando de un ecosistema completo: caminos, servicios técnicos, y una carga impositiva razonable", argumentó. Sin infraestructura adecuada, es difícil que los productores locales puedan competir en términos de costos con productores de otras regiones.

La gira de la Confederación Rural no fue un ejercicio de turismo político. Fue una constatación sobre el terreno de una realidad que los números muchas veces no capturan: un interior productivo que se siente abandonado por decisiones tomadas desde escritorios ubicados a cientos de kilómetros de distancia. Martínez Balbis regresó convencido de que estos reclamos deben escucharse sin intermediarios ni posicionamientos partidarios. Las respuestas que Formosa y el Chaco necesitan son concretas: invertir en infraestructura vial, fortalecer los organismos técnicos con presupuesto y personal, y generar condiciones de competitividad real para los productores. Sin estas acciones, el interior seguirá siendo un espacio de promesas incumplidas y oportunidades perdidas.

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