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Nacional 📅 08 Ago. 2026

La industria respira pero no se recupera: segundo repunte en junio sin esperanza de alivio

La producción manufacturera creció 0,9% en junio respecto a mayo y 2% interanual, pero los analistas descartan una recuperación sostenida ante la caída acumulada del primer semestre.

La industria respira pero no se recupera: segundo repunte en junio sin esperanza de alivio

La industria nacional volvió a mostrar señales positivas en junio, acumulando su segundo mes consecutivo de crecimiento. Sin embargo, los números que dio a conocer el INDEC este viernes no generan optimismo entre los economistas, quienes advierten que se trata de un rebote débil incapaz de revertir la tendencia negativa que caracteriza al 2026. El Índice de Producción Industrial manufacturero creció 0,9% respecto a mayo y subió 2% en comparación con junio del año pasado, aunque estos guarismos positivos contrastan fuertemente con la contracción acumulada del primer semestre: menos 2,2% respecto al mismo período de 2025.

A pesar de que junio registró uno de los mejores desempeños de los últimos doce meses —apenas superado por los números de marzo—, el contexto sigue siendo desalentador. Los analistas coinciden en que lo que se observa es más bien una dinámica de estancamiento que una verdadera recuperación. Los economistas de EcoAnalytics, encabezados por Santiago Casas, advierten que el crédito continúa contraído, la inversión privada se mantiene en niveles bajos y los salarios no muestran signos de recomposición real. Estos son precisamente los motores que la industria necesita para impulsar un crecimiento genuino y sostenible en los próximos meses.

Cuando se analiza el desempeño sectorial, surge con claridad la heterogeneidad que domina la estructura productiva argentina. La rama de Alimentos y bebidas, que concentra buena parte del peso del índice manufacturero, fue protagonista del rebote con un avance de 1,5% mensual y 6,1% interanual. Igualmente destacada fue la performance de la Refinación de petróleo y sus derivados, junto con la fabricación de químicos, caucho y plásticos, que aceleró 4,4% en el mes y 7,1% comparado con junio pasado. Dentro de este último rubro, la producción de medicamentos fue particularmente robusta, con un incremento interanual de 15,6%, impulsada por mayores ventas tanto en el mercado interno como en las exportaciones.

El contraste con los sectores que se desmoronan resulta desgarrador. El textil e indumentaria se desploma 17,1% acumulado en el semestre, mientras que la automotriz retrocede 10,7%. A esto se suma la caída en la fabricación de maquinaria y equipos, que incluye desde implementos agrícolas hasta electrodomésticos. Según los especialistas de LCG, apenas poco más de la mitad de las dieciséis ramas industriales mostraron avances respecto a mayo, y el crecimiento general terminó explicándose casi exclusivamente por dos actividades: la química, con un rebote de 6,7% tras una caída previa de 9%, y la alimenticia, que subió 1,7%. Esta concentración del crecimiento en tan pocas ramas expone la fragilidad de la recuperación.

Las miradas de los analistas convergen en un mismo diagnóstico poco halagüeño. Mientras que algunos factores como el encarecimiento del dólar real podrían haber mejorado márgenes de rentabilidad y reducido presiones competitivas —aunque es necesario recordar que las intervenciones oficiales en el mercado cambiario buscan evitar que el dólar mayorista supere los $1.500—, esto no alcanza para impulsar inversión nueva ni consumo. Los economistas de LCG proyectan que la dinámica pobre de la actividad industrial persistirá, estimando para lo que resta de 2026 una variación prácticamente nula o incluso una caída marginal. Así, junio se perfila como un espejismo más en un año industrial que sigue sin encontrar rumbo.

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