La última vez que se vio a Jorge Messi: en la cancha alentando a Leones
El padre de Lionel realizó su última aparición pública el 28 de marzo en el estadio Gabino Sosa, presenciando la victoria del equipo familiar en Primera C. Falleció el sábado a los 68 años.
Jorge Messi se fue dejando un legado de silenciosa fortaleza. El sábado 8 de agosto, la noticia de su fallecimiento a los 68 años sacudió al mundo del fútbol y al país entero. Aunque nunca fue un hombre que buscara los reflectores ni las cámaras, su presencia en la carrera de Lionel fue tan fundamental como invisible, construyendo desde las sombras el andamiaje que permitió que su hijo llegara a ser capitán de la Selección Argentina y una de las glorias del deporte mundial.
Lo curioso es que la última vez que el público pudo verlo en vivo, en territorio argentino, no fue en un estadio de Primera División ni en un escenario glamoroso. El 28 de marzo pasado, Jorge Messi se hizo presente en el Estadio Gabino Sosa de Rosario para presenciar el duelo entre Leones FC y Central Córdoba de Rosario, válido por la Primera C. Desde la tribuna popular de calle Gálvez, rodeado de simpatizantes y allegados del club familiar, el papá del crack argentino vivió la victoria 1-0 de los suyos, sellada con un gol de Alejo Fernández. Fue un partido de la zona sur rosarina, un encuentro que para muchos pasaría desapercibido, pero que para Jorge representaba algo profundo: el inicio de un nuevo capítulo institucional.
Ese domingo en el Gabino Sosa, los periodistas locales notaron a Jorge enérgico y atento a cada acción del juego. Sentado entre los hinchas de Leones, cerca del presidente de Newell's, Ignacio Boero, accedió a una breve pero reveladora entrevista con La Capital. Cuando le preguntaron qué significaba enfrentar a Central Córdoba para su club, respondió con una claridad que resumía su forma de ser: "Imaginate, Central Córdoba en el Gabino Sosa, es el equipo de la zona sur de Rosario, significa todo. Leones intenta posicionarse y esperemos que le vaya bien. Es un logro esto". Pocas palabras, pero cargadas de convicción y esperanza. En esa declaración está reflejado quién era Jorge: un hombre de pocas frases, pero de convicciones profundas.
Leones FC, el equipo que llevaba el apellido Messi en sus entrañas, había ingresado ese mismo año a las competiciones de la Asociación del Fútbol Argentino. Para una familia como la de Jorge, que había volcado tanto esfuerzo en el desarrollo del fútbol desde sus raíces rosarinas, la participación institucional en la Primera C representaba un hito importante. Por eso su presencia en ese partido no era casual ni superficial. Era la de un hombre que seguía creyendo en los proyectos, que seguía invirtiendo en sueños, que seguía demostrando que el fútbol trasciende los estadios más grandes y las luces más brillantes.
Cuando se confirmó su partida, la Asociación Rosarina de Fútbol decretó la suspensión de todos los encuentros programados de Leones para ese fin de semana en todas las categorías. El mundo del deporte se paralizó por un momento. Newell's Old Boys, Rosario Central, Barracas Central y la CONMEBOL, entre muchas otras instituciones, despidieron al hombre que fue sostén silencioso de un imperio futbolístico. Todo un país abrazó a Lionel en su dolor. Pero en la memoria de quienes lo vieron ese 28 de marzo en la tribuna popular, quedará la imagen de Jorge Messi viendo jugar a su equipo, enérgico y esperanzado, creyendo aún en nuevos comienzos. Esa fue su última aparición: la de un papá que nunca dejó de pelear por lo que amaba.



