Milei canceló el feriado: la Selección regresa sin festejo oficial
El Gobierno desistió de decretar asueto nacional tras la ausencia de Messi y la negativa de varios jugadores a regresar. La recepción será solo con fuerzas de seguridad en Ezeiza.
La euforia inicial se desvaneció rápidamente. Javier Milei anunció anoche, apenas terminada la final donde España goleó 1-0 a la Selección Argentina, que otorgaría un feriado nacional para recibir a los campeones. Sin embargo, las horas posteriores trajeron una realidad muy diferente a la que el Gobierno había imaginado. Este mediodía, la Casa Rosada decidió cancelar esa medida y reconocer que no habrá festejo oficial de los tricampeones mundiales. La llegada de los jugadores que regresen al país será apenas con un pasillo de honor custodiado por granaderos y fuerzas de seguridad en el aeropuerto de Ezeiza, pero sin presencia de funcionarios nacionales.
El primer escollo llegó con la decisión de Lionel Messi. El capitán optó por viajar directamente a Miami acompañado por su familia, sin pasar por territorio argentino. Esa resolución fue determinante. Como máximo referente de la delegación, Messi comunicó al resto del plantel que cada uno era libre de elegir cómo y dónde festejar, sin obligación alguna de regresar al país. La cascada de ausencias fue inmediata: la mayoría de los futbolistas que residen en Europa decidieron quedarse en sus ciudades o viajar a otros destinos. De esta manera, solo regresaría una porción menor del equipo, lo que tornaba inviable cualquier acto de celebración masiva en Casa Rosada que el Ejecutivo había proyectado.
La gestión libertaria no midió bien el terreno político dentro de la estructura futbolística. El anuncio del feriado generó resquemores dentro de la Selección, donde sintieron que Milei intentaba capitalizar políticamente un resultado adverso sin haber consultado previamente con los jugadores ni con la AFA. A eso se sumó la tensa relación histórica entre el mandatario y Claudio Tapia, titular de la asociación del fútbol. Ambos mantienen distancias significativas que dificultaron cualquier diálogo constructivo para organizar un recibimiento ordenado. En este contexto, la apatía política que caracteriza al plantel terminó de cerrar cualquier puerta para una coordinación institucional que permitiera salvaguardar la imagen presidencial.
Antecedentes incómodos
Paradójicamente, el Gobierno no tuvo presente lo ocurrido hace poco más de un año, cuando la misma Selección rechazó la invitación a Casa Rosada tras conquistar la Copa del Mundo en Qatar 2022. En aquella ocasión, incluso ganando la final frente a Francia, los jugadores declinaron la propuesta de homenaje oficial. Más aún: cuando bajaron del avión en Ezeiza, directamente se negaron a saludar al entonces ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro. Ese antecedente debería haber servido como advertencia para evitar el fracaso que se repite ahora en formato aún más desairado.
Con el cronómetro en contra y la debacle política asegurada, desde la Libertad Avanza dieron un giro estratégico. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, asignó a Diego Santilli la responsabilidad de gestionar los últimos intentos de rescatar algo de la situación. El jefe de Gabinete fue elegido por su vinculación histórica con Tapia, una relación forjada años atrás cuando Santilli era ministro de Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires y el ahora dirigente de la AFA crecía políticamente en Barracas Central. A pesar de estos esfuerzos de último momento, la realidad quedó clara: no habría celebración institucional. El charter que trae de regreso a los futbolistas aterrizará alrededor de las 18 en Ezeiza, pero sin el despliegue oficial que había sido anunciado, en un gesto que expone las limitaciones políticas del Gobierno para dialogar con actores clave del fútbol argentino.



