Rapetti advierte que el plan antiinflacionario "está agotado" y la economía entra en depresión
El economista y director de Equilibra cuestionó la estrategia actual del Gobierno, señalando que los mecanismos de control de precios dejaron de funcionar y alertó sobre la caída de la actividad económica y cambios preocupantes en el mercado laboral.
Martín Rapetti, economista de trayectoria reconocida y actual director ejecutivo de Equilibra, encendió las alarmas sobre la viabilidad del modelo económico que viene implementando el Gobierno nacional. En declaraciones que generaron impacto en el mercado, el especialista sostiene que el proceso de estabilización de precios "está exhausto" y que, lejos de ser una solución, la economía atraviesa actualmente una fase de contracción profunda. Esta evaluación contrasta fuertemente con los argumentos del presidente Javier Milei, quien en recientes declaraciones ante el Council of the Américas reafirmó su compromiso con reducir la inflación mientras reactiva la actividad económica.
Para Rapetti, docente de Macroeconomía en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y director de la Maestría en Economía, el programa desinflacionario que comenzó a fines de 2023 mostró efectividad inicial pero llegó a su límite natural. El especialista ubica el punto de quiebre en el momento en que se activó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y comenzó la flotación cambiaria. Según su análisis, la estrategia inicial fue bastante ortodoxa: partió de una devaluación considerable, estableció una banda de movimiento del dólar del 2% mensual, abrió parcialmente la economía e implementó ajustes en las cuentas fiscales. Estos ingredientes funcionaron como mecanismo de coordinación de expectativas, permitiendo que la inflación desacelerara desde niveles de tres dígitos hasta estabilizarse alrededor del 2% mensual.
Sin embargo, el economista advierte que desde entonces la inflación se encuentra estancada en una meseta sin elementos que la empujen hacia abajo. El tipo de cambio, que en el período inicial actuó como un ancla efectiva para contener la aceleración de precios, perdió gradualmente esa función de coordinación. Actualmente, el dólar opera en flotación controlada, permitiendo movimientos pero sin ser un mecanismo ordenador de la dinámica inflacionaria. A esto se suma que otros precios de la economía, particularmente las tarifas de servicios esenciales, registran incrementos por encima del nivel general de inflación, lo que genera presiones alcistas permanentes que el Gobierno no logra contrarrestar con las herramientas disponibles.
Más allá de la inflación, Rapetti expresó su preocupación por indicadores que considera aún más críticos para el futuro cercano. La contracción de la actividad económica se agudiza mes tras mes, con sectores clave operando muy por debajo de su capacidad instalada. En paralelo, el mercado laboral muestra mutaciones que el especialista califica como problemáticas: crece la informalidad, aumentan los trabajadores monotributistas sin protecciones, y se reducen los empleos genuinos. El economista también cuestionó la ausencia de una estrategia productiva clara. Si bien el Gobierno menciona la necesidad de desarrollar sectores estratégicos, no existe una política industrial articulada que impulse su crecimiento o competitividad. Finalmente, sobre la búsqueda de financiamiento externo, Rapetti observó que el Ejecutivo parece tratarla como una posibilidad remota más que como una prioridad, especialmente ante la proximidad de los comicios presidenciales.
En cuanto a las perspectivas de corto plazo, el director de Equilibra no visualiza motores claros de recuperación en el horizonte cercano. Aunque admite que existen opciones por analizar, considera que el Gobierno carece de margen de maniobra para implementar políticas fiscales expansivas y, además, no parecería tener la intención de hacerlo. Con una inflación enquistada, una actividad en caída libre, deterioro en la calidad del empleo y sin herramientas de reactivación disponibles, la pregunta que flota en el análisis del economista es cuál será el próximo capítulo de una estrategia que prometía bajar precios y reactivar simultáneamente, pero que aparentemente solo ha conseguido lo primero a costa de lo segundo.



