Valencia entra en la historia: su primer gol lo acerca a Maradona
El delantero ecuatoriano marcó ante Central Córdoba y se posicionó sexto entre los goleadores más veteranos de Boca. Solo ocho días separan su registro del que dejó Diego.
Enner Valencia necesitaba una noche así. Un tanto, una asistencia y una actuación que le permitiera comenzar a disipar las incertidumbres que rodeaban sus primeros pasos en la institución de La Boca. Pero lo que sucedió el martes frente a Central Córdoba en la Bombonera fue mucho más que eso: el delantero ecuatoriano se metió de lleno en la historia xeneize al convertir con una edad que lo posiciona en un lugar privilegiado entre los futbolistas más longevos que han dejado su marca goleadora en la azul y oro.
Con 36 años, 10 meses y 7 días exactos al momento de marcar, Valencia quedó registrado como el sexto futbolista más veterano en anotar un gol oficial para Boca Juniors. La cifra por sí sola resulta relevante, pero adquiere dimensiones colosales cuando se analiza quién ocupa el quinto lugar de ese listado: nada menos que Diego Armando Maradona, quien convirtió a los 36 años, 10 meses y 15 días. La diferencia es mínima: apenas ocho días separan al ecuatoriano del legendario argentino. Se trata de una proximidad histórica que difícilmente imaginó Valencia cuando recibió la chance de jugar en el club de sus sueños.
Completando ese podio de goleadores veteranos figuran otros nombres que trascienden las fronteras del fútbol. Rolando Schiavi encabeza la lista con 39 años, 9 meses y 16 días, seguido por Edinson Cavani, quien marcó a los 38 años, 9 meses y 2 días. Martín Palermo y Carlos Tevez rondan los 37 años, confirmando que Boca siempre ha sido refugio de futbolistas experimentados capaces de seguir dejando su impronta. Cada nombre en esa clasificación representa una etapa importante de la institución y deja constancia de la capacidad que posee el club para mantener competitivo a sus máximos exponentes incluso en las etapas finales de sus carreras.
El contexto del gol de Maradona, que Valencia ahora tiene tan cerca, forma parte de la mitología boquense. Sucedió el 14 de septiembre de 1997, también en la Bombonera, en el marco de un triunfo 2-1 frente a Newell's. El Diego convirtió desde el punto de penal, jugó 61 minutos y fue reemplazado por Diego Latorre. Ese tanto representó su última anotación en la camiseta xeneize, ya que apenas continuó participando en cuatro encuentros más antes de retirarse definitivamente en el clásico ante River. Para Valencia, la historia recién comienza. El delantero tiene la oportunidad de seguir escribiendo su nombre en las páginas de gloria boquense y potencialmente superar el registro de Maradona en tan solo una semana, en el próximo clásico frente a San Lorenzo.
Más allá de la comparación con la leyenda nacional, Valencia también se convirtió en protagonista de otro hito histórico: se trata del primer futbolista ecuatoriano en marcar un gol oficial para Boca Juniors. Hasta su llegada, el único registro previo era el del defensa central Raúl Noriega, quien entre 1993 y 1994 disputó 24 encuentros sin poder romper las redes. Valencia tardó apenas siete partidos en conseguir lo que su compatriota no pudo lograr en casi dos décadas. El delantero, además, puso fin a una sequía personal de cuatro meses, siendo su último tanto el 10 de mayo pasado con la camiseta de Pachuca ante Toluca.
Después del encuentro, Valencia se mostró reflexivo respecto a su desempeño y su adaptación al proyecto boquense. "Primero tengo que agradecer a Dios por permitirme estar acá y disfrutar de esto que es maravilloso", sostuvo el delantero, consciente del privilegio que representa vestir esa camiseta. Luego profundizó: "Van pasando los partidos y me voy sintiendo mucho mejor, adaptándome a lo que es Boca, al grupo, al entrenador. Cada día estoy mejor". Cuando le consultaron específicamente sobre ese primer tanto histórico, no dudó en proyectarse hacia el futuro: "Espero que sea el primero de muchos". Con esa declaración, Valencia encapsula la esperanza de que su paso por La Boca sea duradero y prolífico, escribiendo capítulos propios en la larga historia de la institución.



