El presidente Donald Trump fue categórico al describir la ofensiva contra Irán: no será “interminable”, pero tampoco breve por definición. La Casa Blanca proyecta que la campaña, bautizada Operation Epic Fury, podría durar “cuatro semanas o menos”, aunque el propio mandatario aclaró que Estados Unidos tiene “capacidad para continuar mucho más tiempo” si fuera necesario.

“No me aburro”, dijo Trump, presidente, al ser consultado sobre la posibilidad de que la operación se prolongue. “No hay nada aburrido en esto”.
La declaración condensa la ambición y el riesgo del momento. En apenas 48 horas, Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques coordinados contra infraestructura militar iraní, instalaciones vinculadas a misiles balísticos y altos mandos del régimen. Entre los muertos figura el líder supremo Ali Jamenei, según confirmaron funcionarios estadounidenses e israelíes, en lo que constituye uno de los golpes más audaces contra la estructura de poder de la República Islámica desde 1979.
Pero más allá del impacto inicial, la pregunta central es cuánto tiempo puede sostenerse una campaña aérea intensiva sin escalar hacia una guerra regional más amplia.
Los cuatro objetivos declarados
Trump articuló con claridad los cuatro objetivos que, según dijo, guían la intervención estadounidense.
El primero es destruir la capacidad misilística de Irán. “Vamos a destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles”, afirmó. El Pentágono confirmó el uso de bombarderos B-2 equipados con bombas de 2.000 libras (más de 900 kg) para atacar instalaciones fortificadas vinculadas a misiles balísticos. Trump aseguró que ya fueron hundidos nueve buques iraníes y que el cuartel general naval fue “en gran medida destruido”.
El segundo objetivo es eliminar la capacidad naval iraní en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La lógica es doble: impedir que Teherán amenace rutas marítimas clave y reducir su capacidad de proyectar poder asimétrico contra aliados de Washington.
El tercer objetivo es impedir que Irán obtenga un arma nuclear. Funcionarios estadounidenses sostienen que Teherán poseía unos 450 kilogramos de uranio enriquecido al 60% y que podría haber alcanzado el 90% -nivel apto para armamento- en cuestión de días si decidía avanzar. Irán insiste en que su programa es pacífico.
El cuarto objetivo, más amplio y político, es “asegurar que el régimen iraní no pueda seguir armando y financiando ejércitos terroristas fuera de sus fronteras”, en referencia a Hezbollah en Líbano, milicias en Irak y Siria, y otros actores aliados de Teherán.
“Esta fue nuestra última y mejor oportunidad para eliminar las amenazas intolerables de este régimen enfermo y siniestro”, dijo Trump.
Una guerra sin tropas en tierra
Hasta ahora, el gobierno insiste en que no habrá una invasión terrestre. El senador republicano Tom Cotton señaló que el plan contempla una campaña aérea y naval prolongada, pero “sin fuerzas de gran escala en el terreno”.
Sin embargo, incluso una guerra “a distancia” tiene costos humanos. El Comando Central confirmó la muerte de tres militares estadounidenses en Kuwait y heridas graves a otros cinco. Trump reconoció que “probablemente habrá más bajas”.
Irán, por su parte, respondió con una ola de misiles y drones contra Israel y contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses, incluidos Kuwait, Qatar, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos. También hubo ataques contra infraestructuras energéticas, como la refinería saudí de Ras Tanura.
La confrontación ya dejó más de 500 muertos en territorio iraní, según la Media Luna Roja, y decenas en Israel y Líbano tras la entrada en escena de Hezbollah.
¿Cuatro semanas es realista?
La estimación de “cuatro a cinco semanas” parece responder más a una proyección operativa que a una garantía política. Trump dijo que la eliminación de la cúpula militar iraní estaba prevista en un plazo de cuatro semanas, pero que se logró “antes de lo previsto”.
Exfuncionarios militares advierten que el verdadero desafío será degradar de manera sostenible la capacidad de Irán para lanzar misiles de represalia. “Los próximos 72 a 96 horas son críticas”, dijo el general retirado Frank McKenzie a CBS. La clave es reducir el volumen de fuego iraní antes de que la presión política interna en Estados Unidos e Israel exija un alto el fuego o una escalada.
La incógnita mayor es si la muerte de Jamenei precipita un colapso del régimen o una consolidación de los sectores más duros. Teherán ya formó un consejo de liderazgo interino mientras la Asamblea de Expertos evalúa un sucesor.
Trump ha alentado públicamente a los iraníes a “tomar el control de su gobierno”. Pero el historial de intervenciones externas sugiere que el resultado de un vacío de poder es impredecible.
El conflicto ya sacude los mercados energéticos. El precio del petróleo subió más de un 10% ante el temor de interrupciones en el estrecho de Ormuz. Qatar suspendió temporalmente producción de gas natural licuado tras ataques iraníes. OPEP+ anunció un aumento de producción para estabilizar precios.
Las aerolíneas cancelaron miles de vuelos en la región. Varios países cerraron su espacio aéreo. Embajadas estadounidenses advirtieron que no pueden asistir evacuaciones.
En el plano diplomático, China y Rusia condenaron la muerte de Jamenei como una violación del derecho internacional. Francia, Alemania y el Reino Unido criticaron los ataques iraníes de represalia, pero también pidieron contención. Omán, mediador en las conversaciones nucleares previas, afirmó que “la puerta a la diplomacia sigue abierta”.
El gobierno de Trump define la campaña como una misión con objetivos concretos y alcanzables. Pero incluso si la infraestructura misilística queda severamente dañada y el programa nuclear retrasado, persiste una pregunta estructural: ¿qué constituye una victoria?
Sin una rendición formal, sin un acuerdo firmado y sin un cambio claro de régimen, el final podría depender menos de un cronograma y más de una evaluación política sobre cuánto riesgo adicional está dispuesto a asumir Washington.
Trump ha dicho que la operación continuará “hasta que todos nuestros objetivos se cumplan”.
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