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Nacional 📅 12 Jul. 2026

Adiós al FAL: Argentina moderniza su arsenal con fusiles israelíes

El Ministerio de Defensa selló un acuerdo con una empresa israelí para incorporar 700 fusiles de última generación, dejando atrás cinco décadas de uso del legendario FAL en las Fuerzas Armadas.

Adiós al FAL: Argentina moderniza su arsenal con fusiles israelíes

Las Fuerzas Armadas argentinas viven un momento histórico. Después de más de 50 años portando el Fusil Automático Liviano (FAL), el ícono que acompañó a varias generaciones de militares, llegó la hora del cambio. El Ministerio de Defensa rubricó un acuerdo con la empresa israelí Israel Weapon Industries (IWI) para importar 700 fusiles ARAD y 167 armas de fogueo, marcando así el cierre de una era en el equipamiento castrense nacional. La inversión inicial asciende a 1,73 millones de dólares, aunque el contrato contempla una extensión que podría alcanzar los 12 millones de dólares en el mediano plazo.

Este proceso de modernización no surgió de la nada. Las raíces se remontan a 2024, cuando el entonces ministro de Defensa Luis Petri impulsó una estrategia integral de actualización del armamento. En ese contexto, se conformaron mesas técnicas integradas por representantes del Estado Mayor Conjunto, seguidas de múltiples encuentros con el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. El objetivo era claro: revertir un atraso logístico que Argentina venía arrastrando desde hace décadas en términos de infraestructura, transporte e insumos militares. Los nuevos fusiles ARAD 7 y ARAD 5 —diferenciados por su calibre— representan un salto cualitativo en capacidades operativas.

La transición no será abrupta ni inmediata. El Ministerio de Defensa planifica un reemplazo gradual que permita distribuir adecuadamente el armamento, someterlo a rigurosos ensayos y adaptarlo a los protocolos locales. Mientras tanto, la agenda de modernización se extiende mucho más allá de los fusiles. El Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL) incluye la adquisición de pistolas, ametralladoras, lanzagranadas, sistemas ópticos avanzados y municiones de última generación para las tres ramas. También contempla negociaciones en curso con proveedores internacionales para la compra de drones, helicópteros y, a largo plazo, submarinos operativos, aunque las restricciones presupuestarias hacen que este último objetivo sea una meta más lejana.

El impulso para esta renovación cobró fuerza en mayo de este año, cuando el Gobierno nacional decidió canalizar recursos provenientes de privatizaciones y operaciones inmobiliarias hacia el fortalecimiento del sector defensa. La medida se formalizó mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 314/2026, suscripto por el presidente Javier Milei y su Gabinete completo. Este documento inició el "Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino", una iniciativa ambiciosa destinada a modernizar infraestructura estratégica, recuperar capacidades perdidas y reforzar todo el Sistema de Defensa Nacional. Los argumentos que fundamentan la medida son contundentes: los avances tecnológicos en inteligencia artificial y sistemas automatizados exigen nuevas capacidades, mientras que la extensión territorial argentina, sus espacios marítimos y aéreos, y sus recursos estratégicos demandan un sistema defensivo actualizado.

Más allá de las cuestiones operativas, el contexto internacional también justifica este cambio. El decreto oficial advierte sobre "múltiples conflictos geopolíticos latentes" y amenazas emergentes como ciberataques, sabotajes e incursiones irregulares que ponen en jaque la seguridad nacional. Con estos desafíos en el horizonte, la incorporación de fusiles ARAD y la progresiva modernización del arsenal representan pasos concretos hacia una defensa más robusta. Aunque el camino es largo y los recursos limitados, Argentina avanza en la tarea de equipar a sus militares con herramientas acordes a los tiempos que corren.

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