Argentina se encarece en dólares: cuatro gastos esenciales disparan sus precios
Mayo marcó un punto de inflexión: mientras el país pierde competitividad frente a América Latina, vivienda, educación, comunicaciones y transporte concentran aumentos de hasta 53% desde el inicio del gobierno Milei.
La Argentina volvió a perder terreno en materia de precios competitivos frente a sus vecinos latinoamericanos. Durante mayo, los valores locales treparon un 1% cuando se los mide en dólares, superando el avance regional de apenas 0,7%. Esta aceleración marca un cambio de rumbo respecto a lo observado en abril, cuando el país había logrado abaratarse 0,6 puntos porcentuales respecto del promedio continental. Los datos surgen de análisis del centro de investigaciones Fundar, que monitorea constantemente la evolución de precios en moneda norteamericana.
Desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, la acumulación es aún más preocupante. Argentina ha encarecido 4,5% en dólares respecto a mayo de ese año, lo que implica una pérdida gradual de la ventaja que el país mantenía hace algunos meses. Esta tendencia genera interrogantes sobre la competitividad de la economía local y el impacto sobre la canasta de consumo de las familias, especialmente las de menores recursos. La brecha emerge porque la inflación interna continúa superando la devaluación del peso, trasladando esa diferencia a la medición en moneda extranjera.
Los cuatro gastos que nadie puede reducir
Lo más preocupante del panorama es que cuatro rubros fundamentales en la vida cotidiana de cualquier hogar están disparando sus precios en términos relativos. Vivienda y servicios lidera la lista con un encarecimiento de 52,7% frente al promedio latinoamericano desde noviembre de 2023. Le sigue comunicaciones con un aumento relativo de 28,4%, educación con 13,6% y transporte con 7,3%. Estos son precisamente los gastos que los hogares no pueden reducir fácilmente: mantener un techo, pagar los servicios básicos, educar a los hijos y trasladarse son necesidades ineludibles que presionan el presupuesto familiar sin posibilidad de ajuste.
El contraste es evidente cuando se observa el resto de los rubros. Indumentaria bajó 37% en términos relativos, alimentos cayeron 14,7%, recreación se abarató 18% y equipamiento del hogar descendió 24,4% frente a América Latina en el mismo período. Estos datos reflejan que algunos sectores, como el textil, lograron corregir sus precios después de que cayera la producción nacional y entraran prendas importadas en mayor volumen. Sin embargo, ese abaratamiento relativo en categorías prescindibles no compensa el crecimiento explosivo en las necesidades básicas e insustituibles de la población.
A pesar de que Argentina logró ganar competitividad en varios segmentos, el país sigue siendo más caro que el promedio regional en restaurantes, indumentaria, comunicaciones, recreación, equipamiento del hogar y, desde abril, transporte. Esta mezcla de resultados contradictorios muestra una economía en transición, donde conviven sectores que se abarataron con otros que se encarecieron sustancialmente. La preocupación radica en que los aumentos se concentran en gastos obligatorios, mientras que las reducciones de precios ocurren en consumos que pueden ser pospuestos o suprimidos según la situación económica de cada hogar.
El fenómeno que explica esta dinámica tiene raíces en la brecha entre la inflación mensual en pesos y la variación del tipo de cambio oficial. En mayo, mientras los precios en moneda local crecieron 2,1%, el dólar oficial avanzó apenas 1,1%. Cuando esa inflación supera la devaluación, la diferencia se refleja en los precios medidos en dólares, presionando la competitividad argentina. Este comportamiento se mantiene como tendencia general desde que comenzó la administración libertaria, generando un escenario complejo para la población más vulnerable, que ve cómo sus gastos obligatorios se encarecen de manera significativa mientras sus ingresos enfrentan la erosión inflacionaria cotidiana.



