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Nacional 📅 01 Sep. 2026

ATE para los aeropuertos: paritarias y financiamiento en disputa

El sindicato de trabajadores aeroportuarios protagonizará una medida de 48 horas este jueves y viernes con cortes de tres horas por turno. Los reclamos apuntan a la apertura de negociaciones salariales y fondos para servicios operativos.

ATE para los aeropuertos: paritarias y financiamiento en disputa

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) vuelve a golpear la mesa en el sector aeroportuario. Este jueves y viernes habrá un paro de 48 horas que podría alterar los vuelos comerciales en distintos puntos del país. No es un corte total de actividades, sino una estrategia de presión con acciones limitadas a franjas horarias específicas de tres horas cada una, tanto en la mañana como en la noche de ambas jornadas. Es el escalamiento de una disputa que lleva semanas estancada y que toca temas sensibles: salarios, negociación sectorial y recursos para las áreas operativas de los aeropuertos.

El esquema del paro está claramente delimitado: jueves 3 de septiembre de 9 a 12 y de 18 a 21, con la misma estructura el viernes 4. El gremio comunicó estos detalles con anticipación a la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para que los actores del transporte aéreo pudieran prepararse. Aunque la medida tiene alcance nacional, los impactos más visibles se esperan en terminales donde opera ANAC, particularmente en Aeroparque y Ezeiza. Eso sí: los vuelos sanitarios y de funcionarios no serán afectados, así como tampoco las naves que ya estén en el aire durante las franjas de protesta.

El trasfondo de esta medida es una acumulación de reclamos sin respuesta. La ATE/ANAC exige que el gobierno abra la paritaria sectorial para negociar salarios en términos igualitarios. También reclama que se incorporen a los haberes los aumentos ya acordados para items extraparitarios, un punto que genera fricción porque los trabajadores consideran que les están retaceando aumentos ya comprometidos. Pero hay algo más que dinamita este conflicto: el financiamiento de áreas operativas críticas. El sindicato insiste en que los fondos generados por el incremento de tasas aeroportuarias deben fortalecer específicamente el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI) y la Fiscalización en Aeropuertos, dos sectores que funcionan como la columna vertebral de cualquier terminal aérea.

Marcelo Belelli, coordinador nacional de ATE/ANAC, fue claro al explicar la decisión: los reclamos siguen sin una respuesta concreta que permita avanzar. Según el sindicalista, esa falta de movimiento en las negociaciones obligó a profundizar las medidas de acción gremial. No es un capricho ni un acto de impulsividad: es el resultado de meses de planteos sin resolución. Los bomberos aeronáuticos y los fiscalizadores están en primera línea de estos reclamos porque consideran que sus tareas son vitales pero subestimadas presupuestariamente. El gremio argumenta que la seguridad operativa de un aeropuerto depende directamente de que estas áreas tengan recursos suficientes, algo que hoy no estaría garantizado.

Para los pasajeros con vuelos programados entre jueves y viernes, la realidad será una carrera contra el reloj. El impacto dependerá de qué horario tengan reservado y de las decisiones que tomen las compañías aéreas. Algunas podrían reprogramar servicios, otras podrían cancelar. El panorama será confuso y la recomendación es estar atento a cualquier comunicación oficial. La medida no implica parálisis total, pero sí genera incertidumbre. Es una presión calculada: lo suficientemente fuerte como para incomodar al Estado y a las aerolíneas, pero lo suficientemente acotada como para permitir que la mayoría de operaciones continúen. En el fondo, es la lógica de una pulseada: el gremio calienta el conflicto esperando que los funcionarios por fin se sienten a negociar en serio.

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