Bancos endurecen el crédito a pymes mientras crece la morosidad empresarial
Las empresas enfrentan un acceso desigual al financiamiento. Aunque las tasas bajaron respecto a 2023, los bancos aplican criterios más restrictivos por el aumento de deudas impagas.
La ecuación que atraviesa hoy el sistema financiero argentino presenta dos caras bien definidas: mientras algunas compañías logran refinanciar sus deudas a tasas más competitivas, la mayoría de las pequeñas y medianas empresas enfrenta un acceso cada vez más complicado al crédito. Los bancos, conscientes del deterioro gradual en la calidad de sus carteras de clientes empresariales, han optado por aplicar filtros más estrictos a la hora de evaluar solicitudes de financiamiento, dejando afuera a muchas pymes que, pese a tener balances saludables, no cumplen con los nuevos parámetros de selección.
Según datos del Banco Central, los préstamos destinados a empresas representan actualmente el 24,6% del activo total del sistema financiero. Si bien las tasas de interés se han mantenido estables durante los últimos siete meses y bajaron respecto del mismo período del año anterior —cuando la salida de las Lefi provocó un aumento significativo en los costos de financiamiento—, la realidad es que no todas las compañías pueden acceder a esas condiciones más favorables. El escenario es particularmente complicado para aquellas vinculadas al mercado interno, que comienzan a mostrar signos de estrés financiero y buscan desesperadamente refinanciar sus pasivos a tasas cercanas al 25% anual, con resultados muy dispares según el perfil de cada empresa.
El indicador de morosidad empresarial, aunque se mantiene en niveles relativamente bajos del 3,5% según el último informe del BCRA, exhibe una tendencia creciente preocupante que alertó a autoridades y actores del sector. Muchas compañías que tomaron deudas durante 2023 a tasas que alcanzaban entre el 35% y 40% anual ahora buscan aprovechar la baja actual para refinanciar esos pasivos. Sin embargo, acceder a esa oportunidad depende en gran medida de factores que van más allá de la solvencia real de cada negocio. Los bancos están aplicando criterios cada vez más duros, negando financiamiento incluso a empresas con balances sanos, algo que especialistas atribuyen directamente al aumento de la mora que viene registrándose en los últimos meses.
Martín Kalos, director de Epyca, una entidad que nuclea a empresarios pymes, señaló en sus declaraciones que existe una realidad "escondida en las estadísticas generales": tres cuartas partes del crédito disponible se concentra en pocas empresas grandes o medianas, mientras que las pequeñas y medianas quedan fuera del acceso preferencial y cargan con tasas de mora más elevadas. Los bancos, conscientes de esta distribución desigual del riesgo, implementan medidas de protección adicionales y están retaseando el financiamiento a muchas pymes —incluso aquellas que podrían ser solventes—, actuando con excesiva prudencia por temor a pérdidas futuras. Esta dinámica genera un círculo vicioso donde la oferta de crédito se restringe aún más y las empresas con mayores dificultades quedan aún más rezagadas.
La Unión Industrial Argentina (UIA) ha intensificado sus reclamos frente a este panorama, demandando una rebaja significativa en la carga impositiva que encarece el acceso al crédito para el sector productivo. Según voceros de la entidad, el crédito a pymes "está planchado" y el sistema financiero está autorregulando la situación ante la percepción del riesgo crediticio. La organización empresaria coincide con las asociaciones bancarias en que los impuestos al financiamiento y a la refinanciación de pasivos generan un obstáculo importante para el desarrollo empresarial. Aunque reconocen que existe un problema de fondo vinculado a la caída de actividad en varios sectores industriales y el consecuente deterioro del empleo, ambos sectores —industrial y financiero— convergen en la necesidad de que el Estado reduzca la presión fiscal sobre estas operaciones de crédito.
Este debate no es nuevo. A mediados de año, tanto la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) como la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) ya habían advertido públicamente que la carga impositiva vigente encarece notoriamente el crédito y limita el acceso al financiamiento, especialmente para las pequeñas y medianas empresas que son el motor de empleo en el país. Con una economía que avanza a "dos velocidades" según analistas, el acceso desigual al crédito profundiza estas diferencias, beneficiando a grandes corporaciones mientras deja rezagadas a empresas más pequeñas que buscan inversión y capital de trabajo para mantener sus operaciones.



