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Nacional 📅 16 Sep. 2026

El consumo masivo se desploma: nueve meses seguidos en caída libre

Agosto profundizó la crisis de demanda interna con una contracción del 4,9% interanual. Los hogares argentinos recortan gastos esenciales mientras solo motos y algunos bienes semidurables escapan a la debacle.

El consumo masivo se desploma: nueve meses seguidos en caída libre

La situación del consumo en Argentina sigue deteriorándose. Agosto llegó cargado de malas noticias para la economía doméstica: el consumo masivo se desplomó 4,9% respecto al mismo mes del año anterior, prolongando una racha negativa que ya suma nueve meses consecutivos. Estos números, que surgen del Índice de Consumo Privado elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, pintan un cuadro desalentador de la capacidad de gasto de los argentinos en momentos donde la inflación y la caída de ingresos reales aprietan cada vez más los bolsillos de las familias.

Si miramos la fotografía general del consumo privado, el panorama no mejora. En agosto, la demanda interna acumuló una contracción mensual del 1,2% respecto a julio, marcando el segundo retroceso consecutivo después de que parecía haber una recuperación moderada desde principios de año. A nivel interanual, el consumo privado cayó 0,6%, resultado que cierra una racha negativa sin precedentes. En lo que va del año, la demanda interna acumula un retroceso del 1,4% comparado con el mismo período de 2025, lo que evidencia que estamos ante un fenómeno estructural y no meramente coyuntural. El achique de gastos ya no es puntual sino que atraviesa toda la estructura del consumo de los hogares.

Dentro de estos números negativos hay indicadores que funcionan como señales de alerta. La recaudación del IVA, medida en términos reales, volvió a contraerse 3,1% en agosto luego de una tregua en julio. Si lo mirás acumulado en los primeros ocho meses del año, el impacto es todavía más evidente: hay una caída interanual del 1,6%. Pero lo más preocupante ocurre en el financiamiento del consumo: las compras con tarjeta de crédito se desplomaron 11,3% interanual en agosto, mientras que los préstamos personales cayeron 7,5%. Estos números revelan que las familias no solo están gastando menos con dinero de bolsillo, sino que además perdieron acceso al crédito como amortiguador de la pérdida de poder adquisitivo.

El análisis por sectores revela una economía fragmentada en dos mundos. De un lado, los bienes considerados esenciales sufren embates significativos. El consumo masivo —que representa nada menos que la mitad del presupuesto familiar— retrocedió 3,2% interanual en agosto, incluida carnes, alimentos, bebidas, artículos de limpieza y combustibles. En el mismo bote de los rezagados aparecen los servicios recreativos, que cayeron 5,7%, confirmando que los argentinos están priorizando lo indispensable y eliminando gastos en entretenimiento y ocio. Del otro lado, algunos segmentos escapan a la debacle: los bienes semidurables subieron 3,3% y los durables avanzaron 1,0%. El rubro de durables, que incluye electrodomésticos, muebles y artículos para el hogar —8,8% del presupuesto— mostró signos de vida con un incremento interanual del 1,3%.

Dentro de los bienes durables hay un fenómeno digno de destacar: el patentamiento de motocicletas mostró un crecimiento de 34,7% interanual en agosto, acumulando un aumento del 42,1% en los primeros ocho meses del año. Las motos parecen ser la opción de movilidad elegida por sectores que no pueden acceder al automóvil tradicional. Sin embargo, este brillo relativo se opaca cuando miramos las ventas de autos: los patentamientos cayeron 19,3% interanual en agosto y acumulan un retroceso del 13,7% año a año. Este contraste resume buena parte de lo que ocurre: los argentinos se adaptan buscando alternativas más económicas, pero el consumo de bienes de valor alto sigue siendo una asignatura pendiente.

La persistencia de estos números negativos a lo largo de nueve meses consecutivos confirma que el deterioro no es transitorio sino que forma parte de una tendencia más profunda. El achique en la demanda interna refleja la combinación de menores ingresos reales de los trabajadores, incertidumbre económica y restricción del crédito. Mientras no se reviertan estos factores estructurales, es probable que las familias argentinas sigan apretando los gastos, priorizando lo básico y postergando cualquier compra que no sea estrictamente necesaria. Para el comercio minorista y la industria nacional que depende de esta demanda, los próximos meses seguirán siendo desafiantes.

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