Formosa ahoga en deudas: el mapa del endeudamiento provincial que preocupa
Con $661.5 mil millones en deuda total y una tasa de morosidad del 19,58%, Formosa enfrenta una crisis de crédito que supera los promedios nacionales y golpea a tres de cada diez deudores.
Formosa se debate en una crisis de endeudamiento sin precedentes. Los números son contundentes: casi 230 mil formoseños tienen deudas contraídas con bancos, financieras, neobancos y comercios. De ese universo, más de 69 mil personas ya no pueden pagar sus cuotas. La provincia acumula un pasivo total de $661.5 mil millones, pero lo más preocupante es que $129.5 mil millones están vencidos. Esta realidad trasciende a las familias de clase media: afecta a trabajadores, pequeños comerciantes y emprendedores que en los últimos años decidieron acceder al crédito como herramienta para salir adelante.
El panorama que emerge del análisis consolidado de junio de 2026 revela una geografía financiera fragmentada donde cada tipo de entidad crediticia genera dinámicas distintas. La tasa de morosidad local del 19,58% no es un dato aislado: supera en 2,18 puntos porcentuales al promedio que se registra en el resto del país. Esto significa que Formosa está peor que la media nacional en capacidad de pago. Cuando se mira quiénes son los deudores en problemas, el cuadro se oscurece aún más: el 30,33% de todos los usuarios de crédito en la provincia se encuentra en situación de mora, cifra que trepa 5,31 puntos porcentuales por encima de lo que ocurre a nivel nacional. En otras palabras, si en Argentina uno de cada cuatro deudores falta, en Formosa son tres de cada diez.
La banca privada funciona como el principal pilar del sistema de créditos locales. Este segmento maneja $332.6 mil millones en préstamos y líneas de crédito activas. Lo curioso es que la banca privada presenta el desempeño más estable de toda la provincia: su tasa de mora del 15,07% resulta 3,54 puntos porcentuales menor al promedio nacional. Eso sí, dentro de sus filas conviven 127 mil deudores, de los cuales algo más de 16 mil acumulan atrasos. El saldo moroso que cargan estos bancos asciende a $50.1 mil millones. A pesar de estos números relativamente mejores, la banca privada dista de ser sinónimo de estabilidad: entre sus clientes, el 13,06% está en mora, un porcentaje que de todas formas mejora la foto provincial.
La banca pública juega otro rol. Con $86.6 mil millones en deuda total, el Banco Público atiende a un segmento más vulnerable de la población. Su tasa de mora monetaria se posiciona en 14,6%, pero lo preocupante es el alcance: el 21,54% de sus deudores tiene atrasos, más del doble que en la banca privada. En valores absolutos, de los 20.788 clientes que registra el banco público, 4.478 ya no pueden pagar. El monto en situación de irregularidad suma $12.6 mil millones. Esta dinámica refleja que el banco público atiende a sectores con menores ingresos y menos flexibilidad financiera, lo que explica por qué la proporción de morosos es superior, aunque el volumen total sea menor.
El fenómeno de los neobancos y plataformas digitales de crédito ha transformado radicalmente el acceso al dinero rápido en Formosa. Estas entidades han capturado $146.7 mil millones en deuda y compiten directamente con la banca tradicional. Sin embargo, exhiben la tasa de mora más alarmante de toda la provincia: 21,5%. Esto significa que más de uno de cada cinco pesos prestados por neobancos está vencido. El impacto en los usuarios es brutal: estos operadores atienden a 109 mil deudores, pero la proporción de personas con atrasos alcanza el 36,42%, casi cuatro de cada diez. Los neobancos prometen crédito instantáneo y sin trámites, pero la realidad es que capturan a un público masivo con menor educación financiera y capacidad de pago errática.
Las financieras tradicionales y el comercio completan un mapa de endeudamiento que muestra grietas en todos lados. Mientras que el sector comercial mantiene niveles de mora más controlados, las financieras especializadas registran tasas que rondean el 25%, acercándose a los neobancos en términos de riesgo. El conjunto de la ecuación es claro: Formosa está sobreendeudada, fragmentada por tipo de acreedor, y enfrenta una crisis silenciosa que golpea principalmente a quienes menos pueden resistir. Los próximos meses determinarán si estas cifras se estabilizan o si la provincia experimenta un colapso crediticio que profundice la crisis económica.



