Gallardo rompe el silencio: cómo manejaba el hermetismo en River
El Muñeco reaparece públicamente tras 109 días de su salida del Millonario. En un programa de ESPN, explica sus razones para cerrar entrenamientos y controlar filtraciones.
Marcelo Gallardo volvió a ocupar un lugar en la pantalla después de más de tres meses sin dirigirse al público. Su reaparición como panelista en el ciclo conducido por el Kun Agüero el domingo a la noche fue uno de los momentos más esperados desde que anunció su salida de River. Se trataba de su primer contacto mediático importante desde aquel 26 de febrero, cuando dirigió su último partido en el Monumental frente a Banfield, una victoria que no pudo evitar el final de una era que marcó profundamente al club de Núñez.
Durante estos 109 días de ausencia, el técnico había mantenido una postura hermética, respetando el trabajo que venía realizando Gustavo Coudet en la institución. Sin embargo, en esta oportunidad optó por compartir reflexiones sobre su metodología de trabajo, especialmente sobre una de las decisiones que más cuestionamientos generó durante sus años al frente del equipo: el cierre de entrenamientos al público y la prensa. Acompañado por figuras como Carlos Tevez, Radamel Falcao, Javier Lavezzi y Oscar Ruggeri, el Muñeco se mostró relajado y predispuesto a conversar sobre su legado en la institución millonaria.
Cuando fue consultado sobre las razones detrás de mantener una política de hermetismo en los entrenamientos, Gallardo explicó con claridad su visión: "Hay un montón de cosas de las que tenés que cuidarte en un equipo grande. Cuando abrís un entrenamiento, que normalmente concurren tres o cuatro canales y algún periodista, de repente se transforman en 40 o 50. La cantidad de gente que rodea a River es enorme, y los detalles internos necesitan cuidado especial". Su argumento pivoteaba sobre la necesidad de mantener el enfoque en lo futbolístico, sin que la presencia masiva de cámaras y micrófonos desviara la concentración de los jugadores.
El entrenador también profundizó sobre las filtraciones que inevitablemente ocurren en cualquier club, independientemente del tamaño o prestigio. "Las filtraciones existen en todos lados, eso es un hecho. Nosotros jugábamos para nosotros mismos, sin intentar complicar a nadie, menos aún al trabajo del periodista que está todos los días cubriendo la actualidad", precisó. Gallardo enfatizó que el hermetismo no respondía a ocultamientos o intenciones maliciosas, sino a la convicción de que la información debe fluir de manera controlada desde la institución. "Si nosotros no damos información, inventan lo que se dice. Por eso hay que comunicar, pero manteniendo el cuidado interno que los planteles requieren", agregó, dejando clara su postura sobre la gestión de la comunicación en el fútbol moderno.
En la mesa también estuvo Falcao García, quien tuvo la oportunidad de trabajar bajo las órdenes de Gallardo en River durante los últimos años de su ciclo. El delantero colombiano no dudó en elogiar la metodología del técnico: "Me educó bastante. Lo veía como entrenador porque cada vez que hablaba, aportaba lo necesario y justo. No era alguien de muchas palabras, pero cuando hablaba, todos guardábamos silencio y lo escuchábamos. Sus contribuciones siempre eran certeras y se veía reflejado en los resultados". Este testimonio refuerza la idea de que el silencio estratégico de Gallardo no era signo de distancia, sino de un liderazgo basado en la economía de palabras y la precisión de sus mensajes.
La reaparición del Muñeco en un rol de análisis marca el inicio de una nueva etapa, aunque aún sin definiciones claras sobre proyectos futuros. Su desempeño en ESPN/Disney+ durante este Mundial promete ser observado con atención por la hinchada de River, que aún lo considera una figura central en la historia reciente del club. Mientras tanto, sus reflexiones sobre el manejo del hermetismo abren el debate sobre cuál es el equilibrio ideal entre la privacidad necesaria en los entrenamientos profesionales y la demanda de transparencia que exige el fútbol contemporáneo, especialmente en instituciones del tamaño y la relevancia del Millonario.



