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Nacional 📅 01 Oct. 2026

Inflación repunta en septiembre: consultoras prevén aceleración tras mes de tregua

Después de la moderación de agosto, el IPC de septiembre volvería a subir entre 1,8% y 2,0%, impulsado por alimentos, ropa y servicios. Las consultoras privadas advierten sobre la vuelta de presiones inflacionarias.

Inflación repunta en septiembre: consultoras prevén aceleración tras mes de tregua

La tregua inflacionaria de agosto llegó a su fin. Después de que el Índice de Precios al Consumidor se ubicara en 1,7% el mes pasado, las principales consultoras económicas del país coinciden en que septiembre traería consigo un nuevo repunte en los precios. Los relevamientos privados proyectan que la inflación del noveno mes oscilará entre 1,8% y 2,0%, interrumpiendo la tendencia descendente que el Gobierno nacional intentaba consolidar. Este giro en la dinámica de precios representa un nuevo capítulo en la batalla contra la inflación que atraviesa la economía argentina.

Las proyecciones no son uniformes entre las consultoras, pero todas apuntan hacia la aceleración. EconViews mantiene la visión más optimista con un 1,8%, mientras que Invecq y C&T Asesores Económicos estiman 1,9%. Sin embargo, un grupo más numeroso de consultoras —Analytica, Equilibra, Eco Go y Fundación Libertad y Progreso— proyecta directamente el 2,0%, señalando una presión más contundente sobre los precios. Esta dispersión en las estimaciones refleja la incertidumbre que rodea el comportamiento de la canasta de consumo durante este período, aunque todas las voces coinciden en que septiembre será peor que agosto.

El culpable principal de esta aceleración es la canasta de alimentos y bebidas no alcohólicas. Según la Fundación Libertad y Progreso, este rubro se habría disparado un 3,2% durante septiembre, concentrando por sí solo 0,7 puntos porcentuales de la variación total proyectada. Esta cifra contrasta marcadamente con el comportamiento de agosto, cuando los alimentos apenas subieron 1,7%, alineándose con la inflación general y funcionando como un ancla que permitió moderar el IPC mensual. Lorenzo Sigaut Gravina, director de Equilibra, confirmó esta dinámica: mientras en agosto los precios estacionales bajaron, en septiembre volvieron a subir fuertemente, acelerando nuevamente la inflación en alimentos. Para Alejandro Giacoia, economista de EconViews, la llegada de la temporada primavera-verano agregó presión adicional al sector de indumentaria, que también registró aumentos significativos.

Más allá de la canasta básica, otros rubros contribuyeron a jalar hacia arriba el índice general de precios. El sector de restaurantes y hoteles acumuló un incremento del 3,0%, superando incluso la proyección general del 2,0%. Paralelamente, los combustibles, el transporte y algunas actividades recreativas también experimentaron ajustes al alza durante el mes. Este patrón amplio de presiones sugiere que no se trata de una aceleración concentrada en un único rubro, sino de un fenómeno que permea distintos sectores de la economía, complicando la tarea de control inflacionario.

El contexto de estos números es complejo. Durante agosto, el INDEC registró una inflación del 1,7%, la cifra más baja en varios meses, lo que generó expectativas sobre una posible consolidación de la tendencia desinflacionaria. Sin embargo, los datos de septiembre demuestran que esa moderación fue más bien una pausa que una reversión estructural. Las presiones estacionales, los ajustes en tarifas y servicios, y el comportamiento de productos básicos como alimentos e indumentaria vuelven a ganar protagonismo. Los analistas privados mantienen vigilancia sobre estos movimientos, conscientes de que la inflación sigue siendo uno de los mayores desafíos macroeconómicos del país.

De confirmarse estas proyecciones, septiembre marcaría un repunte moderado pero significativo que pondrá a prueba las expectativas sobre el proceso desinflacionario. El Banco Central y el Gobierno tendrán que evaluar nuevamente sus herramientas de política monetaria y fiscal para contener estas presiones. Mientras tanto, los formoseños, como el resto de los argentinos, seguirán sintiendo en sus billeteras el peso de una inflación que insiste en no ceder completamente.

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