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Nacional 📅 28 Sep. 2026

Intriga en Olivos: conflictos internos, negocios turbios y acusaciones extravagantes

La salida de una colaboradora cercana a Karina Milei reaviva los rumores sobre irregularidades en la Quinta presidencial. Entre denuncias sobre compras de alimentos y versiones sobre Tecnópolis, el círculo libertario vive momentos de tensión.

Intriga en Olivos: conflictos internos, negocios turbios y acusaciones extravagantes

Los pasillos del poder nacional hierven de historias que parecen sacadas de una novela de suspenso. Mientras Javier Milei consolida su gobierno, adentro de la Casa Militar y en los despachos de la Secretaría General, fermentan conflictos que van desde lo administrativo hasta lo claramente fantasioso. La reciente salida de Belén Agudiez, una de las colaboradoras más cercanas a Karina Milei, dejó una estela de cuestionamientos y versiones que ocupan las conversaciones de quienes trabajan en la órbita presidencial.

La diputada Marcela Pagano, que hace poco abandonara las filas de La Libertad Avanza, volvió a la carga con sus sospechas sobre el funcionamiento de la Quinta de Olivos. Esta vez, la legisladora no se limitó a cuestiones administrativas. Según sus denuncias ante la Justicia, existirían irregularidades en las adquisiciones de alimentos para la residencia presidencial y la Casa Rosada. Los números que mencionó resultan contundentes: durante seis meses se habrían comprado más de 29 mil kilos de carne, de los cuales aproximadamente 9.135 kilos habrían tenido como destino la Quinta presidencial. El interrogante que Pagano plantea es si parte de esos insumos terminó siendo utilizado por servicios privados de catering, lo que implicaría un desvío de fondos públicos. Hasta el momento, los juzgados que recibieron la presentación continúan con sus investigaciones sin arrojar conclusiones definitivas.

Pero las acusaciones de la exdiputada libertaria no se limitan a lo económico. En declaraciones públicas, Pagano soltó afirmaciones que rozan lo delirante: aseguró que en Olivos se realizarían rituales con animales vivos y que existiría un congelador destinado a guardar papeles con nombres y números de documento de personas que representarían una amenaza para Karina Milei. Con un tono irónico, la legisladora mencionó incluso a Lilia Lemoine, su excompañera de bancada, diciendo que estaría "congelada". Estas acusaciones, más propias del realismo mágico que de la realidad política, reflejan el clima de desconfianza y especulación que domina en ciertos círculos.

La salida de Agudiez generó una grieta visible en el entorno más íntimo de la secretaria General. Según quienes conocen los entretelones de la interna libertaria, el golpe fue particularmente duro para Karina. Ahora, las miradas se posan sobre otra colaboradora de confianza: Mara Gorini. Su nombre ya había resonado en polémicas anteriores, particularmente por su vinculación con Foggia Group, una pequeña empresa productora de eventos dirigida por Gorini. El asunto se torna más espeso cuando aparecen en escena los movimientos alrededor de Tecnópolis, el predio de Villa Martelli que el Gobierno busca concesionar. Desde hace meses, en despachos oficiales circulan versiones sobre quiénes estarían interesados en hacerse con la administración del espacio. Se menciona que Gorini y Foggia tendrían particular interés en el negocio. Incluso, diputados presentaron un pedido de informes pidiendo al Ejecutivo que transparente los vínculos entre funcionarios o colaboradores gubernamentales y posibles candidatos para concesionar Tecnópolis.

Las negociaciones sobre el futuro de Tecnópolis han sido un tango complicado. Según reconstruyeron analistas políticos en conversaciones reservadas, en una primera etapa se estudió la posibilidad de un acuerdo empresario que involucraba a Foggia y al grupo Werthein. Esa opción naufragó. Posteriormente, aparecieron otros actores en la escena, incluida la familia Saguier y el grupo La Nación, a pesar de la públicamente conocida animosidad que existe entre Javier Milei y ese medio de comunicación. En esos encuentros entre salmón y bifes de chorizo, circularon versiones sobre cómo se distribuiría el capital de una eventual sociedad y qué otros inversores podrían sumarse. La intriga sigue en pie, y mientras tanto, el predio más emblemático de la provincia de Buenos Aires aguarda su destino.

En el Congreso, mientras tanto, los cruces entre bloques continúan con su ritmo particular. Libertarios, peronistas, macristas y radicales tejen alianzas puntuales alrededor de asados y encuentros informales, donde se cocinan acuerdos y se intercambian favores políticos. En el peronismo, el tema de Malvinas vuelve a ser un eje aglutinador que reúne a dirigentes de diferentes regiones. Y en Tucumán, lejos de Buenos Aires, la interna de la provincia ya se juega mirando hacia 2027, mientras se comparten empanadas y se traman movidas políticas que buscan posicionarse de cara a los próximos comicios.

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