IOSFA en crisis: suboficiales formoseños denuncian el colapso sanitario
Los militares y efectivos de seguridad reclaman por la paralización de prestaciones médicas hace más de un año, mientras continúan pagando aportes sin recibir servicios a cambio.
La obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) atraviesa una situación de deterioro integral que ya alcanzó límites insostenibles en Formosa. Según denuncias realizadas por la Asociación de Suboficiales de Argentina, miles de afiliados se encuentran sin cobertura médica efectiva desde hace más de un año, aunque los descuentos salariales persisten mes a mes en sus recibos de haberes. La situación ha generado tanta indignación que se prevén movilizaciones en las próximas semanas frente a dependencias militares y de seguridad en la provincia.
Javier Ramos, delegado de la Asociación de Suboficiales, expuso ante medios locales un panorama desolador respecto de la operatividad del sistema. Explicó que desde junio del año anterior prácticamente no hay atención médica disponible para consultas de cabecera ni especialidades comunes, dejando a los suboficiales, personal retirado y sus familias en una desprotección casi total. Apenas hace un mes se normalizaron servicios puntuales como bioquímica y anestesiología, pero el grueso de las prestaciones sigue congelado. Este abandono contrasta fuertemente con la continuidad de los aportes obligatorios que siguen descontándose religiosamente de los salarios.
El represor de los afiliados cuestionó duramente la responsabilidad del Ministerio de Defensa Nacional en este colapso, enfatizando que la situación resulta particularmente grave considerando que IOSFA se encuentra supuestamente en proceso de disolución. "Debería estar funcionando normalmente, pero en lugar de eso seguimos desprotegidos", expresó Ramos. El contraste es abrumador: mientras la administración continúa cobrando los aportes previsionales y asistenciales, los beneficiarios deben costearse de su propio bolsillo cualquier atención médica profesional, sin perspectivas reales de recuperar esos fondos mediante el sistema de reintegros, que también permanece paralizado indefinidamente.
Las consecuencias prácticas de este colapso afectan la vida cotidiana de las familias militares. Necesidades médicas básicas como consultas pediátricas, controles ginecológicos o atenciones de medicina general se han convertido en gastos de bolsillo que muchas familias no pueden afrontar. Ramos compartió su experiencia personal relatando que tanto él como su esposa han debido abonar íntegramente consultas médicas, mientras que simultáneamente continúan siendo descontados de sus haberes. Agregó un detalle desmoralizante: cuando se solicita factura para tramitar un reembolso posterior, algunos prestadores agregan un porcentaje adicional al costo, lo que desalienta a muchos afiliados de siquiera intentar recuperar lo gastado.
La única opción que actualmente ofrece IOSFA en Formosa para sus afiliados es la atención en el hospital de tercer nivel, destinada exclusivamente a casos de alta complejidad. Esto significa que cualquier persona que necesite una atención médica ordinaria o de complejidad intermedia debe recurrir a centros privados, farmacias o consultorios particulares. "Estamos ante una vergüenza nacional", sentenció Ramos, quien calificó la situación como una "estafa institucionalizada" dado que la obra social continúa extrayendo fondos de los sueldos sin proporcionar ninguna contraprestación real. La indignación de los afiliados trasciende lo económico: se trata de un problema de cumplimiento de derechos fundamentales hacia quienes dedican sus carreras a funciones de seguridad pública.
Ante este panorama crítico, los representantes gremiales de los suboficiales preparan acciones de protesta visibles que incluyen concentraciones en escuadrones y la delegación de Prefectura de la provincia. El objetivo es visibilizar públicamente el reclamo y presionar para que las autoridades nacionales tomen cartas en el asunto. Mientras tanto, miles de formoseños que revisten en fuerzas armadas y de seguridad siguen navegando la incertidumbre de una cobertura médica fantasma, pagando religiosamente por un servicio que simplemente no existe.



