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Formosa 📅 19 Ago. 2026

Kulfas advierte: sin política industrial, el Interior seguirá condenado al atraso

El economista y ex ministro disertó en Formosa sobre los peligros de abandonar la producción. Cuestionó el modelo que solo beneficia al agro y las finanzas, mientras la industria se desmorona.

Kulfas advierte: sin política industrial, el Interior seguirá condenado al atraso

Matías Kulfas vino a Formosa con un mensaje directo y sin vueltas: dejarse llevar por la corriente de una economía que solo premia algunos sectores es una receta para el fracaso del Interior. El economista y ex titular de Desarrollo Productivo expuso sus análisis durante la jornada "Diálogos para el desarrollo", organizada por la agrupación Valores Ciudadanos en la sede ubicada sobre avenida Cabral. Su presencia en territorio formoseño no fue casual: el encuentro se propuso reflexionar sobre el rumbo nacional desde la identidad del Modelo Formoseño impulsado por el gobernador Gildo Insfrán, con la participación del intendente Jorge Jofré y referentes del ámbito político y empresario local.

Lo primero que Kulfas hizo fue desmontar una idea que flota cómodamente en los discursos de los últimos tiempos: la de una Argentina que avanza a dos velocidades. Eso es falso, argumentó con datos. Lo que ocurre en realidad es que determinados sectores —fundamentalmente el agro, la energía, la minería y las finanzas— despegan mientras el resto del tejido productivo se desmorona. No hay equilibrio, ni siquiera hay dos trenes en la misma vía. Hay ganadores y perdedores, y los perdedores son mayoría.

Las cifras que presentó sobre el estado de la industria resultan abrumadoras y explican por qué esta advertencia resuena con particular fuerza en provincias como Formosa. Entre 2023 y 2025, la Argentina experimentó la peor contracción industrial del mundo, con una caída acumulada próxima al ocho por ciento. Brasil y Chile, en cambio, mantuvieron estabilidad o crecimiento. El indicador que mejor resume el drama es brutal: las máquinas de las fábricas funcionan al 58 por ciento de su capacidad. Eso significa que de cada dos equipos, uno está apagado. Las empresas no invierten, se ponen defensivas y muchas comenzaron a importar lo que antes producían localmente. Mientras tanto, la construcción —sector que genera trabajo masivo en cualquier ciudad del Interior— está veinte puntos por debajo de lo registrado en 2022 y 2023. Ese número es particularmente relevante para Formosa, donde la actividad constructiva sostiene miles de empleos directos e indirectos.

Las pequeñas y medianas empresas están en la primera línea de fuego. Kulfas señaló que la supresión de incentivos para la reconversión productiva y el cierre de las líneas de financiamiento desarmaron la principal herramienta con la que estas firmas podían competir. Quedaron expuestas a la importación de productos que, en otros momentos, el mercado interno les permitía fabricar. El beneficiario de esta situación no fue Estados Unidos sino China, que disparó sus ventas hacia Argentina en números nunca vistos. Ese es el costo real de una política que abdica de pensar la economía: entregar el mercado interno a competidores extranjeros mientras se desmantelan las capacidades locales.

La reflexión de Kulfas avanzó hacia un terreno incómodo para los que gobiernan: la ilusión de que la mejor política económica es no tener ninguna. Eso es incompatible con el desarrollo, insistió. Ningún país industrializado llegó a serlo por dejar hacer. Los países desarrollados sostienen su industrialización mediante políticas activas, acuerdos público-privados y Estados que articulan estrategias. Argentina abandonó ese camino y hoy paga el precio.

Un argumento final de Kulfas toca directamente el corazón de cualquier ciudad argentina: la industria emplea más de un millón de personas de forma directa, y cada uno de esos puestos multiplica actividad en comercio, transporte y servicios. El empleo industrial no es un dato sectorial aislado sino el sostén de la vida urbana. Por el contrario, la energía y la minería, aunque prometen divisas, generan escaso impacto en el empleo masivo y casi no tocan la dinámica cotidiana de las ciudades. Es decir, un modelo que apuesta exclusivamente a esos sectores puede traer dólares pero no trae trabajo, ni seguridad, ni desarrollo territorial. Para provincias como Formosa, esa ecuación es letal.

El encuentro concretado en la sede de Valores Ciudadanos funcionó como espacio de reflexión sobre qué significa defender lo construido, comprender el presente y prepararse para el futuro. Kulfas dejó la advertencia clara: sin una política industrial decidida, el Interior del país seguirá siendo un espectador de su propio empobrecimiento, mientras los sectores financieros y extractivos concentran ganancias sin comprometerse con el bienestar territorial. Para Formosa, acostumbrada a un modelo que priorizó la producción y el empleo, ese mensaje cobra particular relevancia.

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