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Nacional 📅 11 Jul. 2026

La rebaja de retenciones al agro: ¿bastó para disparar las exportaciones?

Aunque la cosecha 2025/2026 fue récord y los precios internacionales mejoraron, los volúmenes exportados no crecieron significativamente tras la reducción de derechos implementada en diciembre.

La rebaja de retenciones al agro: ¿bastó para disparar las exportaciones?

La pregunta que recorre los despachos de funcionarios y analistas económicos es incómoda: ¿sirvió realmente bajar las retenciones al sector agropecuario? A primera vista, el panorama debería ser ideal. Desde diciembre pasado se redujeron los derechos de exportación, los precios internacionales mejoraron sensiblemente y la campaña agrícola 2025/2026 cerró con un récord histórico superior a los 163 millones de toneladas de granos. Sin embargo, cuando se analizan los números de lo que efectivamente salió del país, la realidad es menos entusiasta de lo que el discurso oficial sugería.

Los datos del primer semestre de 2026 comparados con igual período de 2025 pintan un cuadro desparejo. La soja, principal commodity argentino, acumuló 2,52 millones de toneladas frente a 2,85 millones en el semestre anterior, es decir, una caída de alrededor del 11%. En cambio, el maíz creció modestamente a 18,90 millones de toneladas desde 17,95 millones. La harina de soja subió levemente a 12,42 millones desde 12,25 millones, mientras que el trigo avanzó de 8,70 a 9,10 millones de toneladas. El aceite de soja se mantuvo prácticamente estable en 2,72 millones de toneladas. En síntesis: hay movimiento, pero nada de esos "saltos contundentes" que promete la teoría económica cuando se reducen las cargas impositivas.

Contexto de medidas y expectativas

La estructura de retenciones que rigió hasta noviembre pasado era sustancial. La soja cargaba con un 33% de derechos de exportación, mientras que la harina y el aceite de soja llevaban un 31%. El trigo y el maíz tenían una carga menor, del 12%. A partir de diciembre, estas alícuotas bajaron para incentivar mayores despachos al exterior. La lógica es clara en teoría: menos impuestos equivale a más ganancias para productores y exportadores, lo que debería traducirse en mayores ventas internacionales. Sin embargo, la realidad de los mercados agrícolas es más compleja de lo que sugieren los modelos económicos básicos.

Lo interesante es que el sector ha mostrado una preferencia creciente por los productos con mayor valor agregado. Las exportaciones de harina y aceite de soja—derivados del poroto—crecieron, mientras que la soja sin procesar cayó. Esto sugiere que los productores y empresas están optando por industrializar más antes de vender, una estrategia que agrega valor local. Además, el precio internacional del aceite de soja alcanzó niveles históricamente elevados, lo que debería haber incentivado un boom exportador. El maíz también mostró una expansión sostenida, incluso con precios menos favorables que hace un año. Pero pese a estos movimientos positivos, ninguno de ellos resulta espectacular considerando que la cosecha fue récord.

El dilema sobre las intenciones del sector

Esto deja planteada una hipótesis inquietante: ¿está el sector acopiando granos en lugar de venderlos? Los productores y exportadores podrían estar especulando con que la situación macroeconómica seguirá deteriorándose y que eventualmente habrá una devaluación de mayor envergadura, o una eliminación total de las retenciones. La reactivación reciente del tipo de cambio paralelo y la volatilidad del oficial refuerzan esta interpretación. Si el sector espera movimientos cambiarios, tiene sentido retener stocks y no precipitarse a vender al tipo de cambio actual. El pico de exportaciones en junio de este año se replicó en 2025, lo que sugiere que hay cierta estacionalidad en los despachos que no necesariamente responde a las políticas impositivas.

Lo cierto es que las reducciones de retenciones no operan en el vacío. Interactúan con expectativas cambiarias, con decisiones de almacenamiento, con ciclos estacionales de cosecha y con la percepción que tiene el sector sobre la dirección futura de la política económica. Mientras el Gobierno insiste en que mantener un superávit fiscal es crucial, el sector agrario podría estar pidiendo silenciosamente algo más: certidumbre sobre el tipo de cambio y una moneda más competitiva. De aquí a noviembre, el debate probablemente resurgirá: ¿se necesita una baja a cero de retenciones, o es una devaluación lo que realmente mueve la aguja de las exportaciones? Por ahora, los cereales y oleaginosas transitan sin grandes sobresaltos, aunque tampoco sin el despegue que algunos esperaban.

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