Milei intenta renegociar con Trump pero Washington cierra la puerta
El Gobierno busca reabrir las negociaciones del tratado comercial firmado en febrero, pero la administración estadounidense rechaza tajantemente cualquier modificación por temor a sentar precedentes.
La Casa Rosada atraviesa una encrucijada delicada en materia comercial. El acuerdo que el ejecutivo nacional selló con Washington hace apenas unos meses amenaza con quedar en el limbo legislativo, ya que el oficialismo carece de los votos suficientes en el Congreso para su ratificación. Ante este escollo político, enviados del Gobierno de Milei han iniciado gestiones informales para renegociar los términos del tratado, pero la respuesta desde la administración Trump ha sido contundente: no hay margen para cambios.
Los funcionarios de la Casa Blanca fueron explícitos en sus mensajes a los representantes argentinos. Según revelaron fuentes cercanas al proceso, la administración norteamericana considera que abrir la puerta a una renegociación sentaría un precedente peligroso que otros países en situaciones similares aprovecharían inmediatamente para exigir ajustes en sus propios acuerdos. Washington insiste en que Buenos Aires debe ratificar el tratado tal como fue suscripto el 5 de febrero pasado, sin modificaciones de por medio. La rigidez de esta postura refleja la intención de mantener la disciplina en las negociaciones comerciales bilaterales.
La motivación del Gobierno para buscar cambios encuentra sustento en un fallo reciente de la Corte Suprema de Estados Unidos. A fines de febrero, el máximo tribunal norteamericano dictaminó que la utilización de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer aranceles resultaba inconstitucional, considerando que el Poder Ejecutivo había excedido sus atribuciones. Este pronunciamiento judicial abrió un interrogante incómodo: si el acuerdo fue firmado bajo una normativa que luego fue declarada ilegal, ¿cuál es exactamente su validez jurídica cuando Trump reinstauró los aranceles mediante otras disposiciones legales? Esta ambigüedad es precisamente lo que Milei intenta resolver a través de la renegociación.
El Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI) es sustancial en alcance. Estados Unidos se comprometió a eliminar aranceles para aproximadamente 1.675 productos provenientes de diversos sectores de la economía argentina, además de comprometerse a revisar los gravámenes sobre acero y aluminio. En cuanto a la carne, Washington otorgó un cupo inicial de 100.000 toneladas anuales con la posibilidad de sumar 80.000 toneladas adicionales durante 2026. Por su parte, Argentina aceptó desmantelar barreras arancelarias en 221 líneas de su arancel de aduanas, reducir al 2 por ciento otros 20 productos vinculados principalmente a repuestos automotrices, y abrir cuotas específicas para vehículos, carnes y bienes agrícolas. El objetivo declarado es reducir costos operativos y potenciar la competitividad a nivel sistémico.
Más allá de lo puramente comercial, el acuerdo incluye compromisos de inversión y financiamiento. La Casa Blanca se obligó a respaldar proyectos de capital en sectores estratégicos de la economía local, operacionalizando este apoyo a través de instituciones como el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (EXIM Bank) y la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (DFC). Estos mecanismos buscan facilitar el acceso a crédito para empresas argentinas que apunten a expandirse o modernizarse.
El dilema que enfrenta el Gobierno es político puro. Sin los votos legislativos necesarios, la ratificación del tratado peligra, pero la posibilidad de conseguirlos mediante cambios puntuales también se desmorona tras el rechazo estadounidense. Milei deberá decidir si concentra esfuerzos en construir mayoría en Diputados con el acuerdo vigente, o si asume el costo político de que su iniciativa estrella en materia comercial termine fracasando en el Congreso. Washington, por su parte, mantiene la línea dura: el acuerdo está firmado, es válido tal como está, y punto final.



