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Nacional 📅 12 Ago. 2026

Milei resiste el desgaste: encuestas muestran rechazo pero oficialismo lidera fragmentado

Las mediciones de julio revelan caída en aprobación y profundo malestar económico, pero La Libertad Avanza mantiene ventaja electoral ante una oposición desunida sin liderazgo capaz de capitalizar el descontento.

Milei resiste el desgaste: encuestas muestran rechazo pero oficialismo lidera fragmentado

Javier Milei transita una encrucijada electoral incómoda. A mediados de su tercer año de gobierno, los últimos sondeos nacionales pintan un cuadro de contradicciones que define el pulso político actual: mientras crece el rechazo a la gestión y se profundiza la angustia por la economía, el oficialismo paradójicamente conserva su posición de primera minoría. Las consultoras QSocial, Giacobbe & Asociados, Zuban Córdoba & Asociados y el Monitor del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA coinciden en un diagnóstico inquietante para Casa Rosada, aunque con matices que explican por qué el Gobierno todavía no pierde las riendas del tablero político.

El deterioro es evidente en los números. La aprobación presidencial se estabiliza rondando el 34% según QSocial, una cifra que funciona como termómetro de la paciencia social frente al ajuste económico. Lo preocupante para el oficialismo es la relación matemática que descubrieron los analistas: por cada punto porcentual que cae la tolerancia hacia el rumbo económico, el potencial de voto a La Libertad Avanza desciende aproximadamente 0,9 puntos. En otras palabras, Milei ya no cuenta con la ilusión del voto ideológico puro e inmune a los resultados materiales que lo llevó a la Casa Rosada. La gente vota con la billetera, y eso juega en contra.

El panorama económico es desolador para la ciudadanía. Según Giacobbe, el 58% de los argentinos considera que la economía general está en caída libre. El Monitor de la UBA lo ratifica con un 59% de evaluación negativa sobre la situación económica nacional, mientras que Zuban Córdoba registra que más de la mitad de los consultados asegura estar personalmente peor desde que asumió Milei. Acá está el meollo del asunto: la recuperación económica no funciona como publicidad que entra por los ojos. Se siente en el bolsillo o no se siente. Apenas una cuarta parte de los encuestados percibe mejora económica efectivamente en su vida cotidiana. El divorcio entre lo que el Gobierno comunica y lo que experimenta la gente es, simplemente, insalvable por ahora.

La paradoja del poder sin legitimidad

Aquí es donde la política argentina muestra su cara más extraña. Casi seis de cada diez argentinos desaprueban al Gobierno. Una proporción idéntica preferiría un cambio de signo político en las próximas elecciones presidenciales. El rechazo a la gestión nacional alcanza máximos históricos en algunos sondeos, y la ciudadanía mayoritariamente cree que el país va en dirección equivocada. Cualquiera pensaría que esto condena al oficialismo a una derrota electoral inevitable. Pero no es así. Y eso es lo que explica por qué Milei todavía no está fuera de la carrera.

La oposición está hecha pedazos. No existe una alternativa electoral articulada capaz de concentrar el desencanto. El peronismo, históricamente hegemónico en la captación del voto de castigo, aparece fragmentado y sin un liderazgo gravitante que unifique el rechazo. Cuando los analistas reducen el escenario a una polarización directa entre oficialismo y peronismo unificado, la paridad reemerge claramente. En cambio, en un escenario multipartidista, La Libertad Avanza lidera como primer espacio. La Libertad Avanza mantiene una base sólida de votantes duros, aquellos que priorizan la batalla contra la inflación y la austeridad fiscal por sobre la inmediatez del bienestar. Ese núcleo competitivo no desaparece; se mantiene resiliente.

El Gobierno enfrenta así una ecuación política delicada: necesita que la economía empiece a mejorar tangiblemente antes de octubre de 2025, cuando se diriman nuevas elecciones legislativas que pueden reconfigurar el tablero. Si el malestar económico se profundiza sin contraparte visible en mejora de salarios o poder adquisitivo, ese voto duro podría contraerse más. Pero mientras la oposición permanezca desunida y sin propuesta alternativa clara, Milei conservará su frágil pero real ventaja. Es un gobierno que sufre, pero que aún no ha perdido.

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