YPF se despide de Metrogas y apuesta todo a Vaca Muerta
Horacio Marín, presidente de la petrolera estatal, justificó la venta a Edenor por u$s780 millones como parte de una estrategia de concentración en el desarrollo no convencional y la exportación de crudo.
La cúpula de YPF acaba de cerrar un capítulo importante en su historia corporativa. La petrolera estatal vendió su participación accionaria en Metrogas y Metroenergía a Edenor por 780 millones de dólares, una operación que marca un giro estratégico radical hacia adentro: concentrar toda la maquinaria empresarial en Vaca Muerta. Horacio Marín, presidente y CEO de la compañía, explicó públicamente que esta desinversión no fue capricho contable, sino parte de un plan mucho más ambicioso para transformar el perfil energético argentino en los próximos años.
La razón de la salida de Metrogas va más allá de consideraciones financieras. Según indicó Marín, la Ley de Defensa de la Competencia obligaba a YPF a desprenderse de la distribuidora de gas. "No es que hayamos decidido vender porque quisimos. La ley nos obligaba a salir de Metrogas", aclaró durante el Foro de Inversiones Vaca Muerta, un encuentro donde se debatieron cuestiones de energía y real estate. Además de cumplir con el marco regulatorio, el CEO subrayó que esta actividad simplemente no forma parte del ADN de la petrolera. Con esa lógica, la compañía se enfoca en lo suyo: extracción y comercialización de hidrocarburos.
El proceso de venta fue competitivo y Edenor se llevó el premio. Marín resaltó que la distribuidora eléctrica presentó la oferta más sólida entre todos los oferentes interesados. Lo más relevante es que el precio pagado superó incluso las evaluaciones internas que manejaba YPF sobre el valor real de esos activos. "El valor que nos pagó es mucho mayor al que nosotros mismos nos dábamos", reveló el ejecutivo, quien también enfatizó que la operación beneficia tanto a la compañía como a sus accionistas. La transacción incluye el 70% del capital social y los derechos de voto en Metrogas, más el 5% que YPF poseía en Metroenergía, pero aún requiere aprobaciones regulatorias antes de cerrarse definitivamente.
Este movimiento financiero se inscribe dentro de una visión de largo aliento que Marín expuso con claridad: convertir a la Argentina en un exportador estructural de petróleo. La apuesta central es que Vaca Muerta deje de ser únicamente una promesa y se transforme en una plataforma real de exportación. El CEO proyectó un cambio de escala impresionante: a partir de 2031, dos de cada tres barriles de petróleo producidos en el país estarán destinados al mercado externo. Para lograrlo, YPF requiere completar la infraestructura pendiente, especialmente el oleoducto VMOS, y acelerar un proyecto que Marín llamó el "objetivo de oro" de la petrolera: la planta de gas natural licuado que busca entrar en operaciones hacia 2027.
La estrategia implica una reorganización profunda del portafolio de YPF. Al desembarazarse de negocios que no son su fortaleza central, la compañía libera capital, gestión y recursos humanos para concentrarlos donde de verdad importa: en el desarrollo no convencional de la cuenca neuquina. Marín subraya que este crecimiento no es responsabilidad exclusiva del sector público. Durante el foro con inversores de real estate, enfatizó el rol fundamental del capital privado, las pymes y los proveedores locales, argumentando que Vaca Muerta necesita coordinación, previsibilidad regulatoria e infraestructura para despegar definitivamente.
Con estas definiciones, YPF traza un camino claro hacia 2027-2031: una Argentina productora y exportadora de energía a escala global. La venta de Metrogas es apenas un paso táctico en esa dirección, pero un paso que demuestra que la compañía va en serio. Los próximos años dirán si el "objetivo de oro" que describe Marín se convierte en realidad tangible o queda como una promesa más en el largo historial de esperanzas incumplidas del sector energético argentino.



