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Nacional 📅 08 Sep. 2026

Brasil respalda a Argentina en Malvinas pese a tensiones con Milei

En un gesto diplomático de peso, el encargado de Negocios brasileño reafirmó el apoyo histórico de su país al reclamo argentino sobre las islas, dejando claro que trasciende diferencias políticas actuales.

Brasil respalda a Argentina en Malvinas pese a tensiones con Milei

En medio de las fricciones que caracterizan la relación entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil sorprendió al reafirmar su compromiso con la causa Malvinas argentina. Durante los actos conmemorativos del Día Nacional de la República Federativa de Brasil, realizados el lunes en el histórico Salón Dorado del Teatro Colón, Eduardo Uziel —encargado de Negocios de la cancillería brasileña en Argentina— fue contundente al expresar que el respaldo carioca al reclamo soberano constituye una política de Estado de carácter permanente e inquebrantable.

El diplomático brasileño no dejó lugar a ambigüedades. Durante su discurso ante una nutrida concurrencia que incluyó legisladores, empresarios y representantes del cuerpo diplomático —entre ellos el embajador británico David Cairns y el funcionario chino Wang Wei—, Uziel enfatizó que la amistad bilateral entre ambas naciones "trasciende cualquier mezquindad o miopía temporal". Con esta declaración, el funcionario de Brasilia trazaba una línea clara entre las diferencias coyunturales que puedan existir entre las administraciones de turno y los principios rectores que orientan la política exterior brasileña hacia Argentina, particularmente en lo que respecta a la soberanía de las Malvinas.

Lo más relevante del mensaje radica en que Uziel situó explícitamente el apoyo brasileño como invariable desde 1833, remontándose a prácticamente dos siglos de posicionamiento consistente. "El apoyo brasileño se mantuvo invariable desde 1833 a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas", subrayó, agregando que se trata de una "política de Estado siempre por convicción". Esta precisión histórica no es menor: coloca al respaldo brasileño no como una decisión circunstancial o caprichosa, sino como un principio enraizado profundamente en la tradición diplomática de la potencia suramericana, independiente de quién gobierne en Brasilia o Buenos Aires en cada momento.

El acto en el Teatro Colón congregó a personalidades de diversas extracciones políticas, lo que subraya la transversalidad del tema Malvinas en la agenda nacional. Entre los asistentes se encontraban ex cancilleres de distintas administraciones como Felipe Solá y Jorge Taiana; referentes radicales y opositores al gobierno actual como la ex gobernadora de Tierra del Fuego Rosana Bertone; académicos y analistas de peso en la escena local; y políticos de variadas filiaciones. Esta presencia plural refuerza el carácter de política de Estado que también tiene la reivindicación de soberanía sobre el archipiélago en Argentina, más allá de coloraciones partidarias.

El timing del apoyo brasileño no resulta casual. En el mismo día en que Brasilia reafirmaba su posición, también llegaban noticias de respaldo desde otro frente inesperado: Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, instaba públicamente al primer ministro Benjamín Netanyahu a reconocer la soberanía argentina sobre las Malvinas e incluso a evaluar sanciones contra Gran Bretaña por la ocupación. De esta manera, en solo 24 horas, la causa malvinense acumulaba gestos de solidaridad desde dos potencias regionales e internacionales de relevancia, lo que representa un capítulo inusual en los últimos tiempos de la diplomacia argentina.

Más allá de las vicisitudes políticas que atraviesa la relación entre Milei y Lula —marcada por desencuentros en materia de integración regional e integración latinoamericana—, el mensaje de Brasilia apunta a subrayar que existen cuestiones que permanecen inmunes a los cambios de gobierno y a las preferencias ideológicas de turno. El respaldo brasileño a Argentina en Malvinas se inscribe en esa categoría de principios que se consideran fundamentales para el orden internacional sudamericano, independientemente de las dinámicas políticas coyunturales que atraviesen los gobiernos de la región.

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