CHAFOR denuncia persecución política contra ganaderos formoseños
El sector rural acusa al gobierno provincial de obstaculizar la comercialización mediante controles arbitrarios concentrados en zonas opositoras, afectando especialmente a pequeños productores.
La tensión entre el sector agropecuario formoseño y la administración provincial alcanzó un nuevo punto de ebullición. Daniel Fontana, máximo responsable de las Confederaciones Rurales de Chaco y Formosa (CHAFOR), acusó directamente al gobierno de transformar a los productores en adversarios políticos mediante operativos de control que califió como arbitrarios y discriminatorios. En una entrevista concedida al programa radial "Algo Está Pasando" emitido por FM VLU 88.5, el dirigente rural desplegó un cuadro preocupante sobre el estado actual de la ganadería en la región.
Según Fontana, el meollo del conflicto radica en la duplicación de exigencias burocráticas que ya cuentan con respaldo federal. Los cargamentos de hacienda que poseen autorizaciones válidas del SENASA son nuevamente verificados en rutas provinciales por fuerzas de seguridad, generando demoras que impactan directamente en los tiempos de comercialización. El dirigente fue contundente al señalar que estas acciones exceden ampliamente lo permitido legalmente: los controles que realiza la policía provincial carecen de fundamentación normativa cuando la carga ya cuenta con todas las habilitaciones correspondientes. Lo que preocupa al sector no es la fiscalización en sí, sino su carácter selectivo y aparentemente motivado por consideraciones políticas más que sanitarias o de seguridad vial.
La geografía de los operativos refleja claramente ese sesgo acusado por CHAFOR. Los controles se concentran mayoritariamente en la zona de Comandante Fontana y sus alrededores, precisamente donde opera la Sociedad Rural vinculada a referentes de la oposición local. Sin embargo, la arbitrariedad no es exclusiva de esa región: todos los productores formoseños sufren estas trabas a lo largo y ancho de la provincia, aunque con intensidades variables. El resultado es que los ganaderos ven completamente obstaculizada su posibilidad de llevar sus productos a las ferias locales, que funcionan como mecanismo de precio transparente y referencia de mercado para toda la cadena productiva.
El impacto en economías familiares
El daño económico recae particularmente sobre los pequeños y medianos productores, quienes dependen exclusivamente de los remates ferias para obtener valuaciones justas por su hacienda. Cuando la circulación se ve interrumpida o dificultada por controles excesivos, estos ganaderos no pueden acceder a esos espacios de comercialización, viéndose forzados a aceptar precios desventajosos o a paralizar temporalmente sus operaciones. Para los estratos productivos más vulnerables, cada día de demora en viajar hacia una feria significa pérdidas económicas significativas: caída de peso en los animales, gastos en alimentación y combustible sin recupero, y finalmente ingresos menores al mercado. Fontana subrayó que esta situación crea un círculo vicioso donde los productores pierden competitividad frente a otras provincias donde la comercialización fluye sin estas complicaciones artificiales.
CHAFOR fue categórico en aclarar que la entidad no promueve ninguna informalidad ni desregulación. Lo que exigen es el cese de exigencias duplicadas e innecesarias para quienes cumplen adecuadamente con la normativa vigente. El transporte de hacienda que reúne todos los requisitos legales debe poder circular sin tropiezos por rutas y caminos provinciales. El dirigente criticó especialmente la falta de implementación del Documento Único de Tránsito (DUT), herramienta tecnológica que funciona exitosamente en otras jurisdicciones del país y que unificaría la gestión sanitaria y fiscal en un solo trámite digital. Este instrumento concentraría la información del DT-e emitido por SENASA y la guía policial en un único documento, simplificando enormemente los procesos de comercialización. Su ausencia en Formosa, según los dirigentes rurales, representa una decisión deliberada que complica innecesariamente la vida productiva de transportistas y comerciantes.
La confluencia de trabas burocráticas, controles selectivos y la negativa a adoptar tecnologías que funcionan en el resto del país está generando una crisis de competitividad para la ganadería formoseña. El sector advierte que, si estas prácticas persisten, los productores locales verán seriamente comprometida su capacidad para comercializar en condiciones equitativas frente a ganaderos de provincias vecinas. CHAFOR mantiene que la solución pasa por normalizar los procedimientos, eliminar las exigencias duplicadas y, fundamentalmente, dejar de usar a los productores como rehenes de conflictos políticos que nada tienen que ver con la calidad ni la legalidad de sus operaciones comerciales.



