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Nacional 📅 12 Sep. 2026

El mercado ya se prepara para la turbulencia electoral de 2027

Con la actividad económica en retroceso y dudas sobre el empleo, los inversores comienzan a exigir mayores rendimientos. Las consultoras proyectan tensión cambiaria y suba de tasas en la antesala de los comicios.

El mercado ya se prepara para la turbulencia electoral de 2027

La maquinaria electoral de 2027 todavía está lejos, pero los operadores de la city porteña ya están moviendo fichas. Mientras la actividad económica real muestra signos inequívocos de debilitamiento y crece la preocupación por la calidad del empleo formal en el sector privado, los inversores comenzaron a incorporar lo que los expertos llaman una "prima de riesgo electoral". En otras palabras: exigen mayor rentabilidad a cambio de financiar al país en un período tan incierto como el que se aproxima. El resultado es predecible: se anticipa mayor presión sobre el dólar y un endurecimiento de las tasas de interés justo cuando el Gobierno necesitará estabilidad para llegar a los comicios.

Los números de la actividad económica de estas últimas semanas no son alentadores. El índice de producción industrial manufacturero se contrajo un 5% en términos mensuales, mientras que la industria acumula una caída del 2,6% comparando los primeros siete meses de 2026 con igual período del año anterior. La construcción no la pasó mejor, retrocediendo 4,6% mes a mes. Incluso el sector minero, que incluye la producción de hidrocarburos, no escapó a la tendencia negativa con una baja del 0,9% mensual. Estos indicadores, que hace poco tiempo hubiesen generado alarma generalizada, ahora están siendo analizados meticulosamente por consultoras y bancos de inversión con una pregunta de fondo: ¿qué significan para el escenario político que viene?

Desde Grupo SBS y otras firmas especializadas advierten que la correlación entre estos números de la economía real y el "humor social" está comenzando a reflejarse en las valuaciones de los activos locales. Aunque falte aún un año completo para que se abran las urnas, los precios ya vienen incorporando gradualmente lo que podría denominarse como una prima electoral. Es un fenómeno típico de mercados con incertidumbre política: si el mercado laboral registrado no mejora en los próximos meses, los inversores temen que las condiciones políticas se vuelvan más turbulentas. Por eso, a través de varios indicadores, comienzan a exigir mayores garantías. Lo interesante es que esto sucede mientras el presidente Javier Milei aún mantiene cierta competitividad electoral según los sondeos de AtlasIntel, lo que sugiere que los mercados están siendo cautelosos pero no necesariamente catastrofistas.

Un indicador clave que refleja esta dinámica son las "forwards" de 2027-2028 en la curva de Bonares, un instrumento que los analistas utilizan para aislar el impacto de otros factores y medir la verdadera exigencia de rendimiento para financiar al país en el período postelectoral. Estos valores han crecido significativamente en las últimas semanas, señal de que los inversores están pidiendo más retorno para asumir el riesgo de un país que podría cambiar de rumbo político. Desde la consultora 1816 señalan que el propio Gobierno parece estar consciente de la necesidad de cierta estimulación en la demanda agregada, evidenciado en acciones recientes como la inyección de $1,3 billones para contener las tasas cortas a mediados de agosto, la flexibilización de créditos en dólares para personas jurídicas y el impulso a los préstamos hipotecarios a través del FGS.

Las consultoras especializadas ya están esbozando escenarios para 2027. Facimex, por ejemplo, plantea tres fases diferenciadas: una etapa de estabilidad durante el primer trimestre del año electoral, seguida por un período de mayor volatilidad una vez que la campaña se ponga en marcha, y finalmente una etapa de descompresión financiera hacia fin de año cuya naturaleza dependerá enteramente del resultado electoral. Para llegar a estas conclusiones, los analistas asumen que habrá continuidad de políticas, cierta estabilidad en los indicadores de confianza en el Gobierno y que la demanda de divisas para atesoramiento se mantendrá controlada. Pero estos supuestos están lejos de ser certezas.

Lo que está ocurriendo en los mercados refleja una realidad incómoda: Argentina se encamina hacia un año electoral en medio de una desaceleración económica. Aunque el Gobierno aún goza de cierta viabilidad política, el deterioro de indicadores clave como el empleo formal y la actividad industrial está alimentando las dudas entre inversores y ahorristas. La "alarma electoral" de la que hablan los operadores no es paranoia especulativa, sino el reflejo de una ecuación económica que se vuelve cada vez más difícil de resolver. Los próximos meses serán decisivos para saber si esa prima de riesgo seguirá creciendo o si la economía logra encontrar un piso de estabilidad que tranquilice a los mercados.

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