▶ ÚLTIMO
Nacional 📅 07 Ago. 2026

García Cuerva arremete contra la dirigencia: "Un pueblo cansado de mentiras"

El arzobispo de Buenos Aires cuestionó duramente a los políticos alejados de la realidad durante la misa de San Cayetano, mientras criticó salarios insuficientes, endeudamiento familiar y tarifas en aumento.

García Cuerva arremete contra la dirigencia: "Un pueblo cansado de mentiras"

En medio de una jornada de intensas movilizaciones sociales y sindicales contra el Gobierno nacional, el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva pronunció una homilía incisiva durante la tradicional celebración de San Cayetano. El religioso no se anduvo con rodeos y lanzó críticas frontales a la clase política, señalando la existencia de dirigentes que hablan de los problemas más graves del país pero permanecen completamente desconectados de la realidad que sufren los ciudadanos de a pie. "Hay un pueblo cansado de promesas que nunca se cumplen y de líderes que viven alejados de las dificultades, disfrutando de comodidades mientras el resto se debate en la angustia", fue el diagnóstico que presentó desde el altar.

García Cuerva reconoció la presencia de un "pueblo esperanzado" que a pesar de los obstáculos económicos no abandona la fe y continúa acudiendo al santuario en búsqueda de soluciones. Sin embargo, matizó su observación al señalar que esa esperanza convive con un agotamiento profundo generado por años de incumplimientos. El arzobispo enfatizó que las personas que cargan sobre sus espaldas la responsabilidad de alimentar a sus familias necesitan respuestas concretas y acciones tangibles de quienes ostentan cargos públicos, no promesas vagas que se evaporan en los discursos políticos.

El máximo referente de la iglesia católica en Buenos Aires direccionó su fuego contra las condiciones de precariedad laboral que atraviesan amplios sectores de la población. Subrayó que cada vez más trabajadores se ven obligados a desempeñar múltiples empleos simultáneamente solo para lograr cerrar el mes, una situación que García Cuerva calificó como inaceptable en una sociedad que aspira a ser justa. Pero el problema no termina ahí: el religioso también cuestionó cómo las familias terminan enredadas en espirales de deuda a través de créditos que prometen alivio pero generan un ahogo financiero aún peor. A esto sumó su preocupación por el costo de servicios esenciales como el transporte, que impactan directamente en el bolsillo de los trabajadores.

Para sustentar su argumentación, García Cuerva apeló al relato bíblico del milagro de la multiplicación de panes y peces, utilizándolo como metáfora para criticar la primacía de la lógica mercantil por sobre las necesidades genuinas de la población. "Si aplicamos la racionalidad del mercado, nunca habrá suficiente comida para alimentar a la multitud", reflexionó, trasladando el mensaje evangélico a la realidad contemporánea. El arzobispo cuestionó implícitamente un sistema donde la ganancia se antepone a la dignidad humana y donde el sufrimiento, la soledad y la pobreza parecen ser problemas sin solución dentro de esa lógica de rentabilidad.

Lejos de conformarse con señalar los problemas, García Cuerva convocó a la acción desde el compromiso personal y colectivo. Pidió que la sociedad canalizara la preocupación por la situación social en iniciativas concretas que multipliquen la justicia social, reivindicando la solidaridad como una herramienta transformadora. El religioso recuperó una enseñanza legada por el Papa Francisco sobre la dimensión humana del trabajo: "Cuando trabajamos nos realizamos como personas, se despliega nuestra humanidad y los jóvenes logran madurar". Esta reflexión lo llevó a plantear que el sistema económico debe reorientarse hacia la persona y la familia como centro, desplazando de esa posición privilegiada tanto a las mercancías como a la búsqueda de lucro sin límite.

La celebración religiosa se inscribió en un contexto político de alta tensión, donde organizaciones sociales, la CGT y ambas centrales de trabajadores salieron a las calles para expresar su rechazo a las políticas del ejecutivo nacional. La iglesia, a través de su principal referente en la capital, volvió a posicionarse como espacio donde convergen las demandas por empleo digno, salarios justos y condiciones de vida decente. García Cuerva transformó el templo en una tribuna donde los reclamos históricos de los trabajadores formoseños y argentinos encontraron resonancia en el discurso religioso, demostrando que la cuestión social sigue siendo el eje vertebral de la agenda pública y pastoral.

Noticias relacionadas