La inflación cambió para siempre cómo compramos en los supermercados formoseños
El Mundial generó un respiro temporal en las ventas, pero la realidad económica es cruda: los formoseños abandonaron la compra del mes y ahora van casi diariamente por lo imprescindible.
La competencia deportiva internacional llegó como un oasis en medio del desierto comercial que atraviesa Formosa. Durante esas semanas de partidos y transmisiones en vivo, los supermercados respiraron aliviados gracias a que las familias se animaron a comprar combos para acompañar los encuentros. Sin embargo, cuando las luces del estadio se apagaron y terminó la fiesta futbolística, quedó expuesta una realidad mucho más preocupante: la forma en que los formoseños hacen compras cambió para siempre, y eso refleja el deterioro brutal del poder adquisitivo que viene azotando a la provincia.
Salvador López, gerente de ventas del supermercado Previsora del Paraná, fue contundente al analizar lo que sucedió durante esas semanas especiales. En diálogo con el programa radial "Algo Está Pasando" por FM VLU 88.5, explicó que su cadena se preparó con ofertas estratégicas de picadas, asados y pizzas pensadas específicamente para que la gente se reuniera a ver los partidos. El resultado fue positivo en términos de ingresos, porque en un mes que históricamente sufre caídas de ventas, lograron revertir la tendencia. "Fue un mes atípico que nos dejó por encima de lo esperado", reconoció el ejecutivo, aunque también advirtió que cuando se miran los números semestrales, la batalla sigue siendo cuesta arriba.
Lo que más preocupa al sector no es el desempeño puntual durante un evento, sino la transformación estructural en el comportamiento del consumidor. Desapareció casi por completo aquella costumbre de llenar el carrito una vez por mes, cuando cobraba el sueldo o la jubilación. Esa compra voluminosa que permitía abastecer la despensa familiar durante semanas es ahora un recuerdo del pasado. Hoy predominan las visitas frecuentes al supermercado, pero para adquirir solamente lo indispensable del día. López graficó bien la situación: hace poco tiempo con entre 50.000 y 60.000 pesos llenabas un carrito completo; ahora, un simple kilo de carne cuesta entre 15.000 y 19.000 pesos, lo que deja poco margen para otra cosa.
Este cambio radical en los patrones de compra no es un detalle menor. Trasciende la anécdota y pone en evidencia cómo la inflación descontrolada está reorganizando la economía cotidiana de las familias formoseñas. Los supermercados han tenido que repensar su logística, ajustar sus inventarios y enfocarse en productos de rotación rápida, porque saben que sus clientes ya no compran pensando en acumular. El ticket promedio de compra en Previsora del Paraná pasó de cifras más altas a apenas 25.000 o 28.000 pesos, una caída que sintetiza el colapso de la capacidad de gasto.
En medio de este panorama complejo, establecimientos como Previsora del Paraná encuentran alguna tabla de salvación en su modelo de negocio diferenciado. Con más de 10.000 afiliados que acceden a descuentos especiales y precios diferenciados respecto a clientes ocasionales, logran mantener una base de demanda más predecible. Esa fidelización actúa como amortiguador contra los golpes de la economía inestable. Pero incluso con esos beneficios, López no oculta que "la peleamos con ofertas" para mantener los números a flote comparados con el año anterior.
Lo que quedó claro después del Mundial es que Formosa no vuelve a la normalidad anterior. Los supermercados aprendieron que los eventos masivos generan picos temporales útiles, pero insuficientes para revertir una tendencia de fondo: familias empobrecidas que necesitan elegir entre comprar carne, verdura o lácteos porque no alcanza para todo. Ese dilema cotidiano es el que los gerentes ven reflejado en los carritos cada día, y es el que define el verdadero estado de la economía provincial.



