Los gobernadores preparan un desfile de elecciones adelantadas para 2027
Las provincias buscan desenganchar sus comicios de las nacionales y contener el avance libertario. Mayo emerge como la fecha elegida por varios mandatarios.
La mayoría de los gobernadores ya tiene clara su estrategia para el próximo ciclo electoral: adelantar sus elecciones provinciales respecto a la contienda nacional. Se trata de una movida que responde a dos cálculos políticos bien definidos. En primer término, desvincularse de la pulseada nacional que tendrá lugar en octubre, evitando que los vaivenes de la política central contaminen sus propias campañas. En segundo lugar, aprovechar la debilidad relativa que aún presentan las estructuras libertarias en varios distritos para frenar su expansión antes de que se consoliden en el territorio.
Mayo de 2027 se perfila como el mes elegido por varios jefes provinciales para convocar a los ciudadanos a las urnas. El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, ya lo comunicó públicamente: planea llevar a cabo comicios en esa fecha, probablemente en el tercer domingo del mes. El tucumano además confirmó su intención de buscar la reelección acompañado por su actual vicegobernador, Miguel Acevedo. Sin embargo, los mileiistas tienen otros planes para la provincia norteña. Desde el círculo presidencial preparan la candidatura de Lisandro Catalán, exfuncionario del Ministerio del Interior, para disputarle el cargo a Jaldo, quien ha sido uno de los gobernadores que más apoyo brindó al oficialismo en materia legislativa.
La estrategia libertaria en las provincias responde a una lógica clara: utilizar los comicios locales como plataforma para fortalecer la presencia de La Libertad Avanza en territorios donde hoy cuenta con estructuras más débiles. Aunque desde Casa Rosada insisten en que el norte es la reelección de Javier Milei en 2025 y luego en 2027, en los distritos los violetas trabajan sin pausa en la conformación de equipos competitivos. Como admiten desde los propios armados libertarios: "No hay bajada desde el Gobierno, seguimos trabajando con nuestras propias fuerzas". Este desdoblamiento entre el discurso de la administración central y las acciones en territorio refleja las tensiones internas que caracterizan al movimiento.
En Jujuy, Carlos Sadir también apunta a mayo de 2027 para concretar su reelección, respaldado por la estructura de la Unión Cívica Radical. El mandatario, alineado con la coalición Provincias Unidas, confía en sortear la competencia libertaria gracias al apoyo de Gerardo Morales, su padrino político e influyente figura en la provincia. Misiones sigue un camino similar: desde la gobernación de Hugo Passalacqua también miran a mayo como la fecha óptima, aunque no descartan junio como alternativa. En el territorio misionero, sin embargo, existe una variable adicional que complica el panorama: una interna desgarradora entre Passalacqua y Carlos Rovira, histórico conductor provincial que enfrenta una crisis de liderazgo sin final definido. La resolución de este conflicto interno determinará en gran medida las posibilidades electorales del peronismo local frente al avance libertario.
Por detrás de todas estas movidas electorales subyace una discusión de mayor calado: la reforma electoral. Desde Casa Rosada se trabaja intensamente para conseguir los votos necesarios en el Congreso que permitan modificar las reglas del juego. En particular, el debate se concentra en el futuro de las PASO. Los gobernadores aguardan con atención la resolución de esta cuestión, ya que condicionará sus propias estrategias electorales. Casos como el de Axel Kicillof, quien desdobló las elecciones bonaerenses en 2025, ilustran los costos políticos que puede acarrear este tipo de decisiones. Lo cierto es que, más allá de los detalles legislativos, la intención de los mandatarios provinciales es clara: quieren jugar sus propias partidas, sin que la volatilidad de la política nacional determine sus destinos electorales.



