Dominan el 90% del incendio forestal en el oeste formoseño
Un feroz siniestro consumió más de 240 kilómetros cuadrados en el extremo oeste y obligó a evacuar a más de 30 familias. Las autoridades locales confirmaron que el trabajo coordinado permitió contener la mayoría de las llamas.
La zona oeste de Formosa atraviesa momentos críticos tras el descontrol de un incendio forestal de grandes proporciones que mantiene en vilo a comunidades de la región. El siniestro, que se originó ayer a media tarde, consumió una superficie superior a los 240 kilómetros cuadrados e impulsó la evacuación de más de treinta grupos familiares en parajes como Madrugada, Pozo Ramón e Isla García. Las condiciones meteorológicas adversas —temperaturas que rondan los 40 grados, sequedad extrema del terreno y vientos que superan los 65 kilómetros por hora— complicaron considerablemente las tareas de sofocación en las inmediaciones de Pozo de Maza.
Según confirmó Adolfo Pérez, presidente de la Comisión de Fomento local, en diálogo con el programa radial Algo Está Pasando de FM VLU 88.5, se logró dominar aproximadamente el 90 por ciento del fuego en la jurisdicción. Sin embargo, el panorama sigue siendo delicado debido a que las llamas continúan propagándose hacia el norte, específicamente hacia la zona conocida como Cieneguito, donde persisten condiciones favorables para su avance. Los equipos de bomberos, efectivos policiales y vecinos voluntarios trabajaron sin descanso durante la noche para consolidar las barreras de contención y evitar que el fuego alcanzara zonas pobladas más densas.
El incendio causó daños materiales significativos: al menos tres viviendas de la comunidad Madrugada quedaron totalmente consumidas por las llamas. Pérez relató que, aunque un terraplén construido con anticipación en la zona funcionó como cortafuegos clave, las condiciones ventosas permitieron que ramitas encendidas y chispas saltaran la barrera, propagando el fuego hacia el lado protegido. A pesar de esta complicación, la presencia rápida de la Policía Provincial, bomberos, fuerzas locales y docentes permitió evacuar a toda la población en riesgo antes de que el humo se volviera irrespirable. La velocidad de respuesta de las autoridades y la solidaridad de los vecinos resultaron determinantes para evitar una tragedia mayor.
Las más de treinta familias desalojadas fueron trasladadas a puntos seguros: parte de ellas se resguardó en Vaca Perdida, mientras que otras se hospedaron en domicilios de comunidades vecinas donde no llegaban ni el fuego ni la densa columna de humo que envolvió la región. Inmediatamente, el personal de Salud Pública se sumó a las tareas de asistencia para brindar atención médica a los evacuados y monitorear posibles afecciones respiratorias derivadas de la exposición al humo. Las autoridades mantienen activos los centros de acopio y coordinan con organizaciones locales para garantizar alimentación y asistencia psicosocial a las familias afectadas.
Respecto a las causas que originaron el siniestro, Pérez descartó intencionalidad delictiva y responsabilizó a imprudencias cotidianas agravadas por la sequía prolongada. Explicó que en la zona, dedicada a actividades como pesca y extracción de miel, es común que se enciendan pequeñas fogatas sin las debidas precauciones: pescadores que olvidan apagar sus fuegos o productores que encienden llamas para ahuyentar avispas. En contextos de temperaturas extremas y humedad muy baja, estos descuidos se transforman rápidamente en incendios descontrolados. Las autoridades han reiterado llamados a la población para que extremen cuidados durante el período estival y eviten cualquier práctica que implique uso de fuego en zonas rurales.
Aunque los números son alentadores —la contención del 90 por ciento del fuego representa un logro significativo—, la alerta continúa activa. Los pronósticos meteorológicos indican que los vientos intensos persistirán en los próximos días, lo que representa un riesgo de reactivación de focos dormidos en sectores aledaños como Cieneguito. Los equipos de combate permanecen en terreno realizando tareas de vigilancia y sofocación de pequeños focos que puedan reavivarse. Desde la Comisión de Fomento se hace un llamado a la comunidad para que mantenga precaución extrema y reporte cualquier indicio de humo o fuego a las autoridades locales.



