Lula rechaza aranceles de Trump y anuncia represalias comerciales
Brasil calificó como "ilegales" las medidas del 25% impuestas por Estados Unidos y adelantó que activará mecanismos de reciprocidad ante la OMC.
El gobierno brasileño salió al cruce de la decisión de Donald Trump de aplicar aranceles del 25% sobre productos del país, en una respuesta que no dejó lugar a ambigüedades. A través de un comunicado publicado en redes sociales, el presidente Lula da Silva calificó la medida como un "hito lamentable" en la relación bilateral y anunció que activará mecanismos de represalia comercial. La tensión entre Brasilia y Washington alcanzó un nuevo pico apenas 24 horas después de que la administración estadounidense formalizara los gravámenes, marcando un punto de quiebre en las negociaciones que se venían desarrollando.
En su descargo oficial, Lula cuestionó severamente la legitimidad de las medidas unilaterales, argumentando que carecen de justificación dentro del marco del comercio internacional. El mandatario brasileño esgrimió datos contundentes: durante los últimos 15 años, Estados Unidos acumuló un superávit de 424.500 millones de dólares en la relación comercial bilateral con Brasil. Este argumento busca demostrar que lejos de ser víctima de prácticas desleales, Washington ha sido el beneficiado sistemático del intercambio comercial. Además, subrayó que en 2025, el 76% de las importaciones estadounidenses ingresaron al territorio brasileño sin enfrentar aranceles, mientras que la alícuota promedio aplicada sobre productos norteamericanos apenas alcanzó el 3,1%, cifras que evidencian la apertura relativa del mercado brasileño.
La respuesta de Brasilia también incluyó una defensa enérgica contra las acusaciones que fundamentaron la investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, norma estadounidense que Trump utilizó para justificar los aranceles. Brasil rechazó categóricamente las imputaciones de prácticas comerciales desleales vinculadas al sistema Pix, la plataforma de pagos instantáneos que revolucionó el sector financiero brasileño. Lula enfatizó que esta herramienta constituye "un patrimonio de nuestro pueblo y una referencia internacional de infraestructura pública digital", rechazando cualquier intento de desmantelamiento. Igualmente, refutó las alegaciones sobre regulación discriminatoria de plataformas digitales y rechazó como "absurdas" las acusaciones sobre deforestación ambiental.
El presidente brasileño hizo énfasis en el esfuerzo diplomático desarrollado durante el último año, periodo en el cual su gobierno mantuvo negociaciones continuas con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Según Brasilia, presentó evidencias exhaustivas que refutan punto por punto cada una de las acusaciones, pero estas aparentemente no tuvieron el peso necesario para evitar las medidas. Lula aprovechó también para lanzar críticas implícitas al gobierno estadounidense, defendiendo el derecho de Brasil a proteger a sus ciudadanos frente a lo que calificó como "la codicia de un puñado de tecno-oligarcas" y reafirmando su compromiso con la libertad de expresión sin permitir que se convierta en "carta blanca para la criminalidad".
Frente a esta escalada comercial, el gobierno brasileño anunció que recurrirá a mecanismos de represalia. Activará la Ley de Reciprocidad, que permite a Brasil tomar medidas comerciales contra productos estadounidenses, y presentará una demanda ante la Organización Mundial del Comercio cuestionando la legalidad de los aranceles bajo el régimen multilateral. Esta estrategia de doble vía busca presionar tanto en el ámbito bilateral como en el internacional, aprovechando los canales disponibles para cuestionar decisiones que considera arbitrarias. Con esta postura, Lula se posiciona como defensor de un orden comercial basado en reglas multilaterales, contrariando la aproximación unilateralista que caracteriza la segunda administración Trump.



