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Nacional 📅 01 Oct. 2026

Milei apuesta fuerte a la IA: Argentina como paraíso sin regulaciones

El presidente argentino busca posicionar al país como hub tecnológico desregulado, atrayendo inversiones globales en inteligencia artificial mientras otros líderes mundiales advierten sobre los riesgos existenciales de la tecnología.

Milei apuesta fuerte a la IA: Argentina como paraíso sin regulaciones

La Argentina quiere jugar en las grandes ligas del desarrollo tecnológico, y Javier Milei está decidido a ponerla en el mapa como el refugio ideal para la inteligencia artificial sin ataduras regulatorias. Mientras gobiernos de potencias mundiales debaten cómo controlar una tecnología que muchos consideran potencialmente peligrosa, el mandatario libertario toma el camino opuesto: abraza la desregulación total como estrategia de atracción de inversiones extranjeras. La apuesta es arriesgada, pero en línea con la filosofía económica que Milei pregona desde su llegada al poder.

La postura quedó clara durante la intervención del presidente en la Asamblea General de Naciones Unidas la semana pasada. Milei declaró explícitamente que Argentina "se ubicará a la vanguardia de la libertad" en materia de inteligencia artificial, refrendando el compromiso gubernamental de "no regular de manera preventiva" esta tecnología. No se trata de simples palabras al viento: el gobierno ya está trabajando en medidas concretas, incluyendo la instalación de grandes centros de datos en la Patagonia y la posibilidad de crear "empresas no humanas" dirigidas completamente por agentes de IA, una idea tan controvertida como futurista.

Un episodio reciente ilustra bien el pensamiento del círculo presidencial. Santiago Oría, el estratega de medios y cineasta personal de Milei, quedó inicialmente fascinado por los videos de una joven influencer llamada Lucía Libertaria, que con argumentos sólidos defendía la gestión gubernamental. El detalle revelador: la chica no existía, era una creación íntegra de inteligencia artificial. Cuando Oría se enteró del engaño, no mostró preocupación alguna. La consideró una herramienta "totalmente inofensiva". Esta anécdota demuestra la despreocupación del oficialismo ante dilemas éticos que en otras latitudes generan intensos debates sobre desinformación y manipulación digital.

La estrategia de Milei contrasta abiertamente con el enfoque de otras potencias mundiales. Mientras Donald Trump, su aliado político, se alinea con la idea de que la regulación sofoca la innovación y favorece a China, la Unión Europea ha optado por introducir normativas específicas. En la reciente asamblea de la ONU, la mayoría de los líderes coincidió en la necesidad de abordar los riesgos asociados a la IA, pero existe un vacío evidente entre las intenciones regulatorias y la capacidad real de controlar una tecnología que avanza exponencialmente. Argentina, bajo el mandato de Milei, prefiere no pelear esa batalla y en su lugar ofrecer un espacio de libertad prácticamente total.

Desde la perspectiva del gobierno, la apuesta tiene lógica económica. Argentina es una nación energéticamente rica con extensos territorios disponibles en la Patagonia, características ideales para instalar costosos centros de datos que requieren electricidad abundante y espacio físico. La desregulación innovadora, argumentan los funcionarios, podría posicionar al país como epicentro tecnológico. Pero la realidad es que el país está a miles de kilómetros de los verdaderos centros de desarrollo de IA: Estados Unidos y China. Aún no está comprobado si esta propuesta audaz logrará atraer inversiones significativas o si quedará como una promesa incumplida más en la historia económica argentina.

Lo cierto es que Milei está decidido a que Argentina sea parte de la conversación global sobre inteligencia artificial, aunque sea desde una posición considerada radical por la mayoría de los gobiernos occidentales. El único presidente libertario del mundo busca convertir la desregulación en marca registrada nacional. Mientras gobiernos como el europeo trabajan en marcos legales complejos y los líderes de empresas tecnológicas advierten sobre amenazas existenciales, Argentina ofrece el camino contrario: libertad de acción total. El tiempo dirá si esta apuesta desprolija genera oportunidades o desastres.

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