Milei retoma el foco en la agenda política tras el Mundial
Tras el paréntesis futbolero, el Gobierno busca recuperar la iniciativa legislativa con una batería de proyectos prioritarios y comienza a perfilar estrategias pensando en la reelección de 2027.
Terminó el Mundial y con él, el mes en el que la cancha fue el centro de atención de los argentinos. La derrota de la Selección frente a España en la final cerró un paréntesis que, desde Casa Rosada, reconocen explícitamente que alteró los ritmos de gestión. Ahora, sin los coletazos del fútbol ocupando los titulares ni los sobresaltos mediáticos que generó el caso Adorni semanas atrás, el Ejecutivo se dispone a recuperar protagonismo con una segunda mitad de año que promete ser intensa en materia legislativa y política.
La mesa política de Javier Milei se reunió la semana pasada para ordenar el cronograma de los próximos meses y poner en marcha una agenda ambiciosa. Se trata de un conjunto de iniciativas que el oficialismo considera estratégicas para consolidar su segunda etapa de gobierno. Entre los proyectos que figuran en el escritorio están la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central —un viejo anhelo del equipo económico—, los cambios en el régimen de Zonas Frías y las modificaciones a la ley de Inocencia Fiscal. También aparece el proyecto sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que quedó en stand by después de que no se lograran los apoyos suficientes en el Senado. A esto se suma un nuevo paquete de desregulaciones que está siendo redactado por Federico Sturzenegger, funcionario clave en la estrategia transformadora del Gobierno.
Pero la lectura de estos proyectos ya no es meramente legislativa ni responde solo a criterios de gobernabilidad. En el seno del oficialismo comenzó a tomar forma un debate más político, menos visible pero igual de importante: cómo construir las bases de una eventual candidatura de Milei para 2027. Aunque aún coexisten visiones distintas dentro del bloque oficialista, resulta evidente que las decisiones que se tomen en estos meses tendrán consecuencias electorales. Algunos dirigentes apuestan por acelerar la consolidación territorial de La Libertad Avanza y fortalecer la estructura partidaria, mientras otros sostienen que el verdadero capital político sigue siendo la gestión económica y que cualquier estrategia electoral debe quedar subordinada a la aprobación de las reformas pendientes. Esa convivencia de miradas comenzará a ponerse a prueba en los próximos meses.
Simultáneamente, Milei retomará una agenda internacional de considerable envergadura. Viajará a Brasil para acompañar el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, un gesto que profundiza su respaldo al bolsonarismo y su confrontación implícita con Luiz Inácio Lula da Silva. También estará presente en la asunción de Keiko Fujimori en Perú, se reunirá bilateralmente con Daniel Noboa en Ecuador y viajará a Colombia para participar en la toma de posesión de Abelardo de la Espriella. Estos viajes van más allá de la cortesía diplomática: responden a una estrategia clara de consolidar un eje regional de gobiernos de derecha que resuene con la impronta ideológica del mandatario argentino.
En el plano doméstico, el Presidente también tiene previsto recorrer el interior del país. Según trascendió, realizará una visita a Catamarca durante agosto, sumándose a una práctica que busca recuperar el contacto directo con territorios provincianos. Todo esto mientras que en Casa Rosada trabajan en mejorar la coordinación entre el Ejecutivo, los bloques parlamentarios aliados y los interlocutores provinciales, intentando evitar nuevos traspiés legislativos que compliquen una agenda que, vista desde la óptica presidencial, debe servir tanto para gobernar hoy como para legitimar una candidatura de reelección mañana.



