▶ ÚLTIMO
Formosa 📅 06 Sep. 2026

Mujeres indígenas de Juárez reclamaron unidad frente a amenazas externas

Dirigentes wichí y toba se congregaron en la plaza local para conmemorar su día, visibilizando logros y desafíos mientras pedían cohesión comunitaria ante presiones sobre tierras y derechos.

Mujeres indígenas de Juárez reclamaron unidad frente a amenazas externas

Ingeniero Juárez se vistió de reivindicación indígena durante una jornada que trascendió lo ceremonial para convertirse en un espacio de reflexión política y comunitaria. Mujeres wichí y toba tomaron la palabra en la plaza Juan Domingo Perón y durante varias horas expusieron, sin filtros, cuál es la realidad que atravesan sus pueblos en Formosa. No se trató solo de recordar una fecha en el calendario, sino de aprovechar ese momento para graficar los avances logrados y, fundamentalmente, las batallas pendientes que enfrentan estas comunidades originarias en el territorio provincial.

La convocatoria fue gestada por las propias referentes indígenas días antes, cuando se reunieron con el intendente Rafael Nacif y la concejal María Nacif para diseñar cómo querían vivir ese octubre dedicado a las mujeres originarias. El resultado fue una propuesta integral que combinó lo protocolar con lo vivencial: hubo acto formal, almuerzo comunitario, lotería familiar y exposición de artesanías tradicionales. Pero lo que realmente marcó el tono de la jornada fue la presencia de decenas de voces que hablaron desde la experiencia, desde la cotidianidad de quienes luchan por preservar sus identidades en un contexto adverso.

El mensaje más resonante giró en torno a la necesidad imperiosa de la unidad. Albina Espeche, referente de la comunidad wichí, enfatizó que en estos tiempos no pueden darse el lujo de las fracturas internas cuando el verdadero enemigo merodea desde afuera, buscando infiltrarse en Formosa con intenciones claras: avanzar sobre derechos conquistados y territorios ancestrales. Sus palabras sintetizaron el sentir de todas las presentes: el enemigo común trasciende las disputas locales y requiere de una respuesta articulada. Esta reflexión no fue ingenua ni casual; responde a una realidad que las comunidades originarias viven a diario en la provincia, donde intereses externos ponen en jaque sus modos de vida.

Entre las oradoras que tomaron protagonismo se encontraban Silvia Fernández, presidenta del barrio Toba; Agustina Curchi, también de la etnia toba; mujeres artesanas que expusieron sus creaciones, y varias otras que aportaron perspectivas enriquecedoras sobre cómo visualizan el mundo y qué esperan que se respete de esa cosmovisión. Miguelina Navarrete, otra dirigente wichí destacada, subrayó que cada una de las participantes lleva consigo una herencia de experiencia, fortaleza y sabiduría que alimenta el crecimiento de sus propias comunidades. El acto resultó emotivo precisamente porque cada voz ocupó su lugar, contribuyendo a un mosaico de vivencias que desafían las narrativas homogeneizantes sobre los pueblos indígenas.

La jornada incluyó un segmento de reconocimientos a casi treinta mujeres cuyas trayectorias han dejado huella en el tejido social, político y comunitario juarense. Nombres como Angélica Mendoza, María Salto, Ciria Zalazar, Norma Salomón, Mónica Pérez y muchas otras fueron honradas públicamente por su contribución sostenida al fortalecimiento de sus pueblos. Este acto de visibilización no fue meramente simbólico: en contextos donde las historias indígenas frecuentemente quedan silenciadas o subalternizadas, poner en valor esas trayectorias es un acto político de resistencia.

Las referentes también destacaron el acompañamiento del gobernador Gildo Insfrán y del intendente local Rafael Nacif, reconociendo que desde la administración provincial existe receptividad a las demandas de las comunidades. Sin embargo, el tono general de la convocatoria sugiere que la solidaridad institucional, si bien necesaria, no es suficiente: lo central es que sean las propias mujeres originarias quienes ejerzan liderazgo en la definición de sus destinos. La jornada en la plaza juarense funcionó como recordatorio de que la verdadera fortaleza reside en la capacidad de cohesión comunitaria y en la claridad respecto a cuáles son las amenazas reales que enfrentan sus territorios y sus derechos.

Noticias relacionadas