Zaiser demanda políticas concretas en salud mental: "El Estado llega tarde"
La diputada radical cuestionó la falta de implementación del Plan Provincial de Salud Mental y reclamó equipos itinerantes para atender la crisis de suicidios en Formosa.
La diputada provincial Carla Zaiser volvió a encender las alertas sobre una de las deudas pendientes del Gobierno formoseño: la salud mental y la prevención del suicidio. En una intervención radiofónica, la legisladora de la UCR disparó críticas contundentes contra la gestión provincial por la falta de respuestas concretas y la ausencia de políticas públicas que lleguen efectivamente a la población. Su mensaje fue claro: tener leyes y líneas telefónicas no alcanza si el sistema no funciona en el territorio.
Hace más de treinta días que Zaiser presentó un pedido de informes al Ministerio de Desarrollo Humano para conocer los detalles del supuesto Plan Provincial de Salud Mental. El reclamo surgió después de que funcionarios afirmaran en la Legislatura que tal programa existe. Sin embargo, hasta hoy nadie le mostró documento alguno. "Me dijeron que hay un plan, pero es como si fuera invisible. Ni yo, siendo legisladora, logré acceder a él", señaló con frustración. La diputada sostiene que si verdaderamente existe una estrategia de este calibre, debería estar disponible para familias, instituciones y profesionales. La falta de transparencia impide que se conozca cómo actuar ante situaciones de crisis, generando un vacío peligroso en momentos críticos.
Formosa adhirió a la Ley Nacional de Prevención del Suicidio, cuenta con una dirección de Salud Mental y opera una línea de emergencia. Pero para Zaiser, estos elementos son apenas la decoración de una política que no termina de materializarse en las calles. "Tenemos los papeles en orden, pero la política pública todavía no llega a donde vive la gente", expresó. Lo más preocupante: la propia línea de emergencia funciona de manera irregular. La diputada relató que acompañó a una familia en crisis durante la noche y recién logró comunicarse con el servicio varias horas después. "¿Qué sentido tiene publicar un número si no atienden cuando la gente más lo necesita?", cuestionó. El diagnóstico es lapidario: mientras las familias esperan, el Estado sigue llegando tarde.
Según datos del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), Formosa ocupa un lugar preocupante en la estadística nacional de suicidios. Ante este panorama, Zaiser insiste en que la prevención debe ser la prioridad estratégica, no la atención de la crisis ya instalada. Propone campañas permanentes de sensibilización, protocolos estandarizados y capacitación masiva para docentes, personal de salud y organizaciones comunitarias. "Hay que llegar antes de que la situación explote", enfatizó. El problema está bien identificado: el Estado espera a que las familias pidan ayuda cuando ya están desesperadas, cuando la situación es crítica. Eso no es prevención, eso es contención tardía.
Una de las propuestas más viables que plantea la legisladora radical es la creación de equipos interdisciplinarios itinerantes que recorran el interior provincial. En muchas localidades del Chaco, Misiones y otras regiones formoseñas, existe apenas un profesional de salud mental para atender toda la demanda. En algunos pueblos, una única psicóloga trabaja en la Oficina de la Mujer y se espera que resuelva todas las problemáticas. "Es imposible que una persona pueda hacer frente a todo eso. Por eso planteamos equipos móviles que visiten las comunidades", explicó Zaiser. Lo interesante del planteo es que no requeriría una inversión desproporcionada: los profesionales ya están en el sistema, solo faltaría garantizar transporte y viáticos para que se desplacen.
El aumento de suicidios entre adolescentes y jóvenes es particularmente alarmante. Zaiser subraya que familias y escuelas carecen de herramientas para detectar señales de alarma en chicos que atraviesan crisis emocionales. A través de su trabajo con la Fundación Libela, viene desarrollando capacitaciones y material educativo para padres, docentes y comunidades. "Muchas veces los adultos no sabemos cómo escuchar a nuestros hijos o qué significan ciertas conductas. Hace falta entrenamiento y una red comunitaria que acompañe", señaló. Además, identificó nuevas problemáticas que el Estado ignora: el bullying, el grooming, la violencia digital y el abuso de pantallas son factores que influyen directamente en la salud mental de menores y requieren un abordaje integral desde la educación y la salud pública.
El mensaje final de Zaiser es inequívoco: Formosa tiene todas las herramientas legales y administrativas sobre el papel, pero le falta lo más importante: voluntad política para traducir esos compromisos en acciones reales que impacten en la vida cotidiana de la gente. Sin equipos itinerantes, sin capacitación masiva, sin campañas permanentes y sin una línea de emergencia que funcione, la provincia seguirá perdiendo a sus ciudadanos. La deuda con la salud mental es de las más graves que puede tener un Estado, y según Zaiser, Formosa aún no comenzó a pagarla.



