Murió Alan Greenspan, el legendario exjefe de la Reserva Federal estadounidense
El histórico conductor de la política monetaria de EE.UU. falleció el lunes a los 100 años. Dirigió durante 19 años una de las instituciones más influyentes del mundo.
Alan Greenspan, quien durante casi dos décadas lideró la Reserva Federal de Estados Unidos transformando la forma en que se concibe la política monetaria global, falleció el pasado lunes a los 100 años de edad. La noticia fue confirmada por su esposa, Andrea Mitchell, reconocida periodista de la cadena NBC News, a través de un comunicado que rápidamente se propagó por los principales medios de comunicación norteamericanos.
El fallecimiento del "Oráculo de Wall Street", como era conocido popularmente, marca el fin de una de las trayectorias más influyentes en la historia económica contemporánea. Entre 1987 y 2006, Greenspan ejerció como presidente de la institución que controla los hilos de la política monetaria estadounidense, permaneciendo en el cargo durante 19 años consecutivos bajo cuatro administraciones presidenciales diferentes: Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush. Esta continuidad en el puesto, atravesando gobiernos tanto republicanos como demócratas, reflejaba la confianza que gozaba en los círculos de poder de Washington.
Su trayectoria previa a asumir la presidencia de la Fed ya lo había posicionado como un referente en materia de política económica. A finales de los años 60, Greenspan comenzó su carrera en funciones públicas como asesor económico del presidente Richard Nixon. Tras la renuncia de Nixon en 1974, continuó en el gobierno bajo la administración de Gerald Ford como responsable de la política económica del país. Cuando Ronald Reagan ganó las elecciones presidenciales en 1980, decidió confiar en Greenspan para liderar la Reserva Federal, decisión que resultaría fundamental para las décadas siguientes.
Durante su gestión al frente de la Fed, Greenspan se ganó una reputación casi mítica entre los economistas y los operadores financieros. Su autoridad moral y su capacidad para comunicar decisiones de política monetaria lo convirtieron en una figura prácticamente omnipotente en la toma de decisiones económicas globales. La institución que lideró emitió un comunicado en el que destacó tanto el "legado" que Greenspan dejó tras su paso como el rol fundamental que jugó en construir "confianza" en la entidad durante sus casi dos décadas de conducción.
Sin embargo, el prestigio adquirido durante años de gestión se vio considerablemente dañado por los eventos de 2008. El colapso financiero que sacudió al mundo durante esa crisis cuestionó algunas de las políticas y enfoques que Greenspan había promovido, particularmente su fe en la autorregulación de los mercados y su postura sobre la flexibilización de las regulaciones financieras. Economistas y analistas señalaron que su confianza excesiva en los mecanismos de mercado habría contribuido a crear el terreno propicio para la burbuja inmobiliaria que terminó estallando. A pesar de estas críticas tardías, su legado como uno de los arquitectos de la economía moderna de Estados Unidos permanece ineludible.
La desaparición de Greenspan representa el cierre de un capítulo fundamental en la historia económica reciente. Su paso por la Reserva Federal coincidió con transformaciones radicales en los mercados globales, la expansión del sector financiero y cambios profundos en la estructura de la economía mundial. Aunque su figura se vea hoy sombreada por la crisis del 2008, su influencia en la forma en que los gobiernos y los bancos centrales conciben la política monetaria sigue siendo profunda. Formosa, como tantos otros rincones del planeta, no escapó a las consecuencias de las decisiones que tomó durante su liderazgo en la institución más poderosa del sistema financiero internacional.



